"Zarpar a lo desconocido siempre me sedujo"
John Christian Schandy es el nuevo Emprendedor del Año EY. También fue reconocido el crecimiento de PedidosYa
No creo en las fórmulas ni en las claves de éxito para las empresas, sino en que todos los caminos son diferentes, como diferentes lo son las personas que los emprenden”, aseguró el presidente del grupo de servicios marítimos, portuarios y logísticos Schandy, John Christian Schandy, quien fue reconocido como Emprendedor del Año Ernst & Young (EY) en la noche del miércoles durante la Cena de Gala de Endeavor 2014.
En el encuentro –que reunió a más de 800 integrantes de las principales empresas locales y multinacionales, emprendedores, inversores y funcionarios del gobierno–, también se premió en la categoría de Emprendedor Emergente a los fundadores de PedidosYa, Ruben Sosenke, Álvaro García y Ariel Burschtin. Los socios de PedidosYa se impusieron ante el fundador de Woow, Leonardo Silveira, y los de Smartway, Damián Sandler, Nicolás Cremona, Gonzalo Díaz y José García.
Schandy participará el año que viene en la gala mundial de emprendedores de EY que tiene lugar en Mónaco, y competirá por ser el Emprendedor del Año Global.
Al recibir el premio, John Christian Schandy se presentó como “parte de un grupo empresarial uruguayo de propiedad familiar y de gestión profesional con 66 años de trayectoria en el medio”. Hoy día el grupo está integrado por 25 empresas –propias y en participación– en cuatro países, emplea a más de 800 personas y ofrece servicios a todo el sector exportador e importador de la región, así como a compañías navieras, logísticas y de energía de todo el mundo.
Además de presidir el grupo, encabeza el holding Schandy Inversiones, y es presidente de Montecon, principal operador privado de las áreas públicas del puerto de Montevideo.
Enamorarse de un sueño
De chico escuchaba las historias de su abuelo noruego –marino, quien se radicó en Uruguay a mediados del siglo pasado– y supo que era a lo que quería dedicarse. “La navegación es un mundo que comprende muchos mundos. Todos ellos muy diversos, algunos deslumbrantes. Eso de subirse a un barco y zarpar a lo desconocido siempre me sedujo”, recordó.
Empezó a trabajar en la empresa como pasante en 1973, época en la que cursaba Preparatorios. Cuando debía entrar a Facultad de Ciencias Económicas se cerró la Universidad por el golpe de estado, por lo que aprovechó para embarcarse como marinero en un buque mercante noruego que hacía la ruta entre el golfo de México y la costa atlántica de Sudamérica. “¡Fue una fenomenal experiencia de vida!”, comentó Schandy a Café y Negocios Emprendedores.
Luego entró en facultad y, en simultáneo, a trabajar en la empresa.
Su experiencia le hizo entender que para emprender uno tiene que estar enamorado de su sueño y misión; tener un propósito.
La empresa ha evolucionado mucho más de lo que John Christian jamás imaginó. A medida que avanza surgen nuevos proyectos de desarrollo. “Esos desafíos son los que nos motivan a todos para cada día dar lo mejor”, aseguró.
Para Schandy la sociedad está carente de referentes, pero él no se identifica como un modelo de rol. Sí trabaja muy duro para tratar de reflejar valores de honestidad, transparencia, confianza, corrección y calidad en el ámbito en el que actúan. “Que alguien diga, como ya lo hemos escuchado con orgullo: ‘¡Ésa sí que es una buena empresa!’ o ‘Viste que la gente de Schandy en general es confiable, seria, profesional’... Para mí, no hay mejor satisfacción ni recompensa”, expresó.
Dice estar muy agradecido de las oportunidades que le dio la vida, y a su familia y educación por brindarle las herramientas para aprovecharlas. “Todo ello trato de volcarlo en mi actividad diaria y a las personas y ámbitos que me rodean”, recalcó.
Trancas internas y externas
La situación portuaria en la que está inmerso Uruguay hoy día es complicada. Argentina continúa trabando terminales portuarias y carga. Esta actitud del gobierno argentino, en opinión de Schandy, en el fondo beneficia a Uruguay. “En lo portuario, las trabas argentinas nos han enfrentado con la dura realidad de tener que arreglarnos por nosotros mismos, y depender de nuestras propias decisiones e inversiones”, recalcó.
Consideró que el país debe dragar su propio canal, y no esperar la aprobación de Argentina, construir nuevas infraestructuras portuarias y agregar nuevos equipamientos más eficientes.
Además, opina que resulta fundamental atender las necesidades del tráfico fluvial de la hidrovía superando las continuas trabas del vecino país.
“Para eso se necesitan empresas preparadas y empresarios dispuestos a correr riesgos calculados y a invertir en su negocio. El Estado debe concentrarse en los dragados, que son las vías de navegación de interés público. Los privados estamos preparados y listos para invertir en muelles, grúas, instalaciones y demás maquinaria que utilizamos para nuestras operaciones y para competir con nuestros colegas y con otros puertos por los clientes”, dijo.
Todo esto hoy se puede hacer porque Uruguay tiene volúmenes físicos de carga que antes no tenía, agregó.
No obstante, Schandy visualiza que las trabas no son solo de Argentina sino también de agentes locales. Puso como ejemplo el caso de Montecon, que espera desde hace años la autorización de las autoridades portuarias y del gobierno para cambiar sus actuales grúas móviles por otras, llamadas pórtico, que tienen el doble de productividad.
“Tenemos el proyecto, la financiación, el capital propio reservado, la gente, los clientes y la decisión, pero la autorización para incorporarlas se eterniza y nunca termina de llegar”, remarcó.
Con esas nuevas grúas, Montecon –a cargo de la mitad de los contenedores del puerto de Montevideo– los movería en la mitad del tiempo en que lo hace hoy. Con la escasez de muelles que hay, que Montecon cambie sus grúas equivale a agrandar el puerto de Montevideo en un 25% de un día para otro. “Más productividad es lo mismo que más puerto”, sentenció.
Siempre ir por más
La plataforma online de servicio de comidas PedidosYa engloba a más de 14 mil restaurantes de 12 países de América Latina, está presente en 430 ciudades y cuenta con más de 150 empleados. Más allá de estos números sorprendentes, sus fundadores no piensan frenar su operación, por el contrario, creen que aún “está en pañales”.
De hecho, uno de los fundadores, Álvaro García, aseguró que más del 90% de las personas que piden comida lo siguen haciendo por teléfono. “En la Gala hablamos con el expresidente Jorge Batlle y le preguntábamos si conocía PedidosYa; no lo conocía. Creo que todavía tenemos trabajo. El día en que Batlle pida comida por nuestra plataforma, recién en ese momento puede ser que estemos en la etapa madura de la empresa”, recalcó.
La plataforma online de pedido de comida se creó en 2009 y opera en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Puerto Rico, Venezuela, Paraguay, Panamá, Ecuador y Uruguay. Hace unos meses, la compañía con sede en Berlín que trabaja con más de 60 mil restaurantes en el mundo, Delivery Hero, se asoció con PedidosYa y adquirió la mayoría accionaria.
Está disponible a través del sitio web www.pedidosya.com.uy y de las apps para iPhone, Android y recientemente en Windows Phone.
La ambición como motor
El fundador de PedidosYa, Álvaro García, aconsejó “pensar en grande” al crear un startup que no sea solo para el mercado local. “En nuestro caso –más allá de las mil cosas que hicimos mal–, considero que hicimos bien el pensar a PedidosYa para toda América Latina desde el comienzo ”, opinó. García cree que es importante tomar a Uruguay como un laboratorio.
El querer seguir creciendo es el impulso de García desde el primer día: “La ambición tiene que tener un límite, pero hay que tener siempre propósitos nuevos. Esa llama prendida es el motor que nos hace seguir creciendo y expandiéndonos. También provoca que sea una aventura apasionante”.
Sus planes a futuro son consolidarse en los países en los que está PedidosYa para mejorar el servicio y la experiencia del usuario.