2011 desde la sala oscura
En un año donde la industria de Hollywood no produjo mucho más que comedias livianas y thrillers “de cajón”, el cine europeo se destacó como reservorio de calidad y de producciones para volver a ver
El año se fue por el sumidero de la bañera del cine y lo que queda siempre es escaso frente a la cantidad de cintas que pasaron por las salas uruguayas. Pero en el tamiz 2011 se destacan varias películas muy interesantes, alguna de ellas llegó incluso al grado de “joyita”.
Aquí, un repaso por los puntos más altos del año lectivo cinematográfico y eligió los filmes imprescindibles, los que se pueden contar con los dedos de una mano. Hay de todo: cine inglés, cine francés, cine estadounidense europeizado, cine argentino y de ese otro que se ve masticando pop acaramelado, con decenas de niños hablando y riéndose. Este es el veredicto. Se aceptan críticas.
Woody Allen filma tanto que cada tres años hace una gran película. Owen Wilson es el estandarte de un viaje mágico al pasado de la generación perdida. Es la historia de un ceniciento del siglo XXI obsesionado con la melancolía de vivir en otro tiempo, cuando en las calles de París se construían los pilares de la literatura moderna. Y Marion Cotilliard le pone la cara francesita al asunto, una auténtica cereza en la torta.
Una historia grandiosa, emotiva, con rasgos heroicos pero filmada de manera austera, situada en un monasterio en las hermosas montañas del Magreb. Unas actuaciones profundas pero sostenidas en miradas, en ausencia de diálogo, en pequeños gestos contemplativos. De dioses y hombres es una verdadera lección de un tipo de cine que es muy difícil de ver en la actualidad: un estilo que por momentos se acerca a Robert Bresson, que por momentos recuerda al Abbas Kiarostami más rústico y más sensato. Por todo esto, la historia de los monjes en una Argelia en medio de la guerra civil y filmada Xavier Beauvois fue la mejor de 2011 para El Observador.
El rati horror show
Enrique Piñeiro volvió por las suyas con un documental muy personal acerca de una tragedia del conurbano porteño. Un robo que se trasforma en un doble asesinato, un culpable y una condena, hasta que las supuestas verdades comienzan a convertirse en serias dudas.
Un año más
Mike Leigh es una de las voces más personales del cine contemporáneo. Sus retratos de la clase trabajadora inglesa son tan desgarradoramente realistas que asustan. En Un año más, las cuatro estaciones marcan los pequeños cambios en una pareja madura con su hijo joven, una amiga solitaria y un hermano viudo. La película se sostiene en la relación entre los personajes femeninos, por lo que las actuaciones de Lesley Manville y de Ruth Sheen se merecen todos los premios.
Kung fu panda 2
Dentro de un año cargado de animaciones en 3D desparejas, elegimos Kung Fu Panda 2 porque el gordo oso Po mantiene una divertida mirada adulta, dentro de un universo para niños.