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Abogados de la organización norteamericana Reprieve preparan una demanda civil para reclamar a Estados Unidos el pago de indemnizaciones por el trato dado a los seis ex presos de Guantánamo refugiados en Uruguay.

Así lo confirmó anoche el coordinador del PIT-CNT, Fernando Pereira, en una entrevista con el programa Quién es Quién de canal 5. El dirigente explicó que si bien el movimiento sindical “no se mete” en la movida legal, dará apoyo con sus abogados si es necesario.

“Es necesario indemnizar a los que estuvieron indebidamente encarcelados, se les quitó más de lo que la plata puede dar”, dijo Pereira. El coordinador del PIT CNT estimó, por otra parte, que Uruguay debería invitar a los gobiernos de Brasil y Venezuela para que reciban reclusos de la cárcel en Cuba que Estados Unidos pretende cerrar.

El gobierno gestiona, en tanto, la llegada de familiares de los liberados de Guantánamo que están en Uruguay desde hace 13 días y el tema es considerado de alta prioridad. La concreción del viaje de esposas e hijos es fundamental para la recuperación anímica de los ex prisioneros y para facilitar su inserción en el país.

Los refugiados intentan que la ansiedad no los domine, pero uno de ellos estaba convencido que al llegar a Uruguay estaría su familia esperándolo. Al no haber sido así, el impacto negativo fue grande, según supo El Observador.

Además del tiempo normal que implica mover a familiares de refugiados, en este caso, se trata de personas que están en países en conflicto, como Siria, lo que complica aún más la obtención de documentos para viajar.

A uno de los refugiados llegados a Uruguay –el que arribó en silla de ruedas– le mataron un hijo en ese país. Días atrás, el hombre mostró a la prensa una foto de su hijo.

Según supo El Observador, además de las dificultades vinculadas a los pasaportes, no todos los liberados expresaron claramente su voluntad de instalarse en el país. Algunos ya lo hicieron y otros aún dudan si su futuro será en estas tierras, dijeron fuentes cercanas a los refugiados.

Las fuentes estimaron que en febrero de 2015 llegarán los primeros familiares de estas personas que actualmente se alojan en una casa proporcionada por el PIT CNT. Ya mantuvieron contactos telefónicos, con un celular que les otorgó el Ministerio del Interior.

También tienen computadoras personales y según se informó a El Observador, solicitaron seis auriculares con micrófono.

Actualmente tienen uno que comparten entre todos.
Los ex prisioneros de la base militar de EEUU en Cuba, habitan transitoriamente en una vivienda que cuenta con tres dormitorios, living, cocina, baño y un patio.

Desde su llegada, cinco de los seis refugiados salieron a conocer la ciudad. El restante, que camina apoyado en muletas, permanece en la casa y muchas horas en su cuarto.

Su abogada, Cori Crider, dijo a El Observador que su cliente está mejor “y mejora día a día”. Ese refugiado fue el que vino con un estado de salud debilitado.

Estando en prisión, durante un largo período, realizó una huelga de hambre por lo que fue alimentado a la fuerza con una sonda que le introducían por la nariz. Su caso llegó a la Corte de EEUU y se hizo público.

El miércoles, cuando lo visitó su abogada, se le pudo ver desde la calle que vestía un pantalón anaranjado, similar al uniforme que les ponían en Guantánamo.

Los liberados ya estuvieron en la rambla, en el puertito del Buceo, en plaza Independencia, caminaron por la avenida 18 de julio y esta semana fueron al Mercado Agrícola y a la escollera Sarandí. Pidieron para ir a lugares donde haya poca gente.

En la calle, algunos ya los reconocen y les piden para sacarse fotos. Acceden gustosos aunque antes preguntan a sus acompañantes del PIT-CNT si esas personas son periodistas. Cuando les dicen que no, sonríen más tranquilos.

Hasta el momento accedieron a dejarse fotografiar pero prefieren no hacer declaraciones. Incluso esta semana suspendieron una conferencia con los medios. Sin embargo, uno de ellos accedió a conversar brevemente con El Observador. Dijo que estaba aprendiendo español y que todos los días toman clases.

Aseguró que está bien, agradeció a Uruguay, al presidente José Mujica y, con una pronunciación aceptable, mencionó en español los días de la semana y varios colores.

Los refugiados hablan árabe, algunos también inglés, italiano, ruso o idiomas de países fronterizos a los suyos. Los liberados provienen de Siria, Tunes y Palestina.

Inyecciones no.

Esta semana uno de los refugiados tuvo un problema de salud. Durante horas se negó a recibir una inyección angustiado por lo que implicaba esa práctica en Guantánamo. Finalmente accedió a ir al médico y recibir la inyección.

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