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"Es un grandísimo jugador, he jugado contra él y es muy difícil de marcar”. Carles Puyol, el capitán de la era más gloriosa de Barcelona –ahora ayudante del director de fútbol del club, Andoni Zubizarreta– definió este jueves con esas palabras a Luis Suárez.

En la noche de ese mismo día, el programa radial El Larguero que se emite por Cadena Ser fue categórico: “El Barça pagará € 90 millones al Liverpool para fichar al delantero uruguayo”.

El Observador sondeó el entorno del jugador y recibió una respuesta casi como en un susurro: "Falta firmar pero está todo acordado".

El jueves se habían reunido en Londres tres emisarios del club catalán Antoni Rossich, Jordi Mestre y Raül Sanllehí con Ian Ayre director ejecutivo de Liverpool.

Los diarios ingleses The Guardian y Daily Mail informaron que la cifra inicial sería de € 88 millones.

El diario catalán Sport fue el primero en informar sobre los resultados de la reunión diciendo que dicha cifra era el equivalente a la cláusula de rescisión de su contrato y que Barcelona pretendía ofertar menos: € 60 millones.

Los medios ingleses y españoles coincidieron en que los reds no quieren al chileno Alexis Sánchez para amortizar la contratación.

Pero Barcelona sabe que tiene en el delantero un capital para obtener dinero fresco. Al chileno lo pretenden Arsenal y Juventus.

Para Liverpool el pago de la cláusula de rescisción es innegociable.

Daily Mail informó el jueves que la negociación se cerraría en las próximas 48 horas e incluso manejaron una cifra de 80 millones de libras esterlinas, el equivalente a € 100 millones.

Sin embargo, Cadena Ser, informó una hora más tarde (a las 21 de Uruguay) que la operación se acordó por € 90 millones.

De oficializarse las negociaciones Suárez se convertirá en la contratación récord en la historia de Barcelona, superando los € 69,5 millones que el club catalán desembolsó en 2009 para contratar al sueco Zlatan Ibrahimovic.

También se convertiría en el tercer mayor pase de todos los tiempos. Solo supera esta cifra los traspasos de Cristiano Ronaldo de Manchester United a Real Madrid en 2009 (€ 94 millones) y el de Gareth Bale que el año pasado fichó por los merengues por € 100 millones.

Suárez, que fue el jugador uruguayo mejor pago de la historia cuando Livepool lo compró a Ajax en € 26,5 millones (en el mismo mercado de pases del invierno eruropeo en el que los reds pagaron € 40 millones por Andy Carroll) recuperará su sitial del uruguayo más valioso ya que el año pasado, Paris Saint-Germain abonó la cláusula rescisoria a Napoli: € 64 millones.

Habrá que ver si las tratativas cristalizan en forma oficial en estas cifras en las próximas horas.

La FIFA atemperó su postura
Que Suárez podía ser traspasado de club a club ya era conocido desde el día que la FIFA decidió sancionarlo con nueve partidos con la selección uruguaya y cuatro meses a todo nivel por su mordida a Giorgio Chiellini en el partido ante Italia por el mundial.

Sin embargo, parece que el interés de Barcelona está operando favorablemente para su comprometida situación.

Por esa razón, el presidente de la Comisión Disciplinaria de la FIFA (el órgano que lo sancionó), el suizo Claudio Sulser, expresó el jueves que el jugador no está impedido de entrenar con su club: “No se le pueden limitar esos derechos al jugador, porque sería una medida desproporcionada”.

Antes, el vicepresidente de la FIFA, el argentino Julio Humberto Grondona había expresado que la sanción se adoptó “en forma apresurada” y de paso tiró un mensaje: “La Comisión de Apelación debe tener en cuenta que se trata de recuperar al individuo, no de matarlo”.

Suárez, a través de la AUF y de sus abogados españoles presentó el mismo jueves a la hora 15.30 ante la FIFA la apelación de su sentencia.


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