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Analistas privados y empresarios advierten al gobierno por el “riesgo” que significaría seguir otorgando aumentos de salario real en la última gran ronda de Consejos de Salarios de la presidencia de José Mujica, que comenzará el próximo mes en un contexto de crecimiento económico en plena desaceleración. Las opiniones privadas refieren incluso a aquellas remuneraciones consideradas “sumergidas”, sobre las cuales Poder Ejecutivo y el PIT-CNT coinciden en fijar la “prioridad”.

El socio de la consultora Deloitte, Pablo Rosselli, recordó a El Observador que en los últimos años se procesó en Uruguay un aumento “muy fuerte” del salario real. “Lo que está sucediendo es que hoy se está sobrevalorando el papel de la negociación colectiva y el papel del gobierno”, alertó.

A juicio del experto, el incremento de los salarios desde la crisis de 2002 hasta la feche estuvo más que nada “asociado” al incremento de la productividad y la mejora en los términos de intercambios, básicamente por un aumento en los precios de exportación. Sin embargo, esta coyuntura parece haber llegado a su fin. Según el socio de Deloitte, la economía local ahora crece a un ritmo de 2,5% anual, sin considerar el componente de la generación de energía eléctrica. “Ese dato supone que la mitad de las empresas uruguayas van a generar un aumento de productividad sensiblemente menor a ese número. Por eso, hoy no están dadas las condiciones para seguir otorgando aumentos de salario real”, alertó.
Precisamente, para el vicepresidente de la Cámara de Industria (CIU), Gabriel Murara, todos los sectores están bastante “comprometidos porque se perdió muchísima competitividad”. Para el empresario, algunas ramas “podrán mantener los salarios y otros capaz que tendrán que bajar”.

“Hablo de la industria manufacturera que no ha tenido crecimiento. Esta es la opinión de la Cámara. La industria no está creciendo, ha perdido mercados por la falta de competitividad en el exterior, y mercado interno en muchos casos”, dijo.

Comprometidos
Murara citó como ejemplo, el caso de vestimenta, curtiembres, autopartes que han registrado caídas importante de mano de obra en los últimos meses. “No estamos en condiciones de seguir dando crecimiento y menos cuando no hay (mejora de) productividad. Hay sectores que han perdido 20% a 30% de mano de obra como metalúrgicos, curtiembres y vestimenta”, recordó.

Rosselli añadió que los precios de exportación de Uruguay están cayendo. Como ejemplo, citó el caso de los servicios turísticos que están sufriendo las repercusiones de las devaluaciones en los países de la región (Argentina y Brasil). Por otro lado, el experto cuestionó el posicionamiento del Poder Ejecutivo de hacer énfasis en la recuperación de los salarios más sumergidos en la próxima ronda de negociación, sin tener en cuenta la marcha de la economía. “Es ilusorio que el gobierno fije determinados incrementos de los salarios más bajos independientemente del contexto económico”, criticó el socio de Deloitte.

Explicó que hoy hay remuneraciones bajas porque también hay sectores de productividad reducida por distintos factores. “Si continúan subiendo los salarios más bajos con un contexto internacional desfavorable, y una desaceleración del crecimiento, el riesgo que se corre es que los sectores más vulnerables terminen perdiendo el empleo”, afirmó.

En la misma línea, el economista Alfonso Capurro de la consultora CPA Ferrere, explicó que “toda rigidez” de los Consejos de Salarios, demuestra que cuando la demanda no crece, “el ajuste se hace con desempleo”.

El analista sugirió que si hoy “no existe margen político” para procesar una política salarial moderada, los acuerdos que se negocien deberían “contener cláusulas de salvaguarda”, que permitan “flexibilizar” los acuerdos ante un probable escenario adverso en un futuro. Capurro señaló que ya el último año mostró “un leve deterioro” en el mercado laboral, con tasas de desempleo más bajas y un repunte del desempleo como consecuencia de las dificultades, por ejemplo, que sufrió la industria local por las trabas al comercio en la región. Por otro lado, el experto indicó que si se elevan los salarios sumergidos, indirectamente pueden “empujar” el promedio de las remuneraciones hacia arriba. “No queremos ser tremendistas, pero hay un riesgo potencial de mayor desempleo, si los aumentos de salarios son rígidos y no son condicionales a la actividad económica”, culminó Capurro.

Esperan lineamientos
La ganadería y la agricultura fueron dos de los sectores que registraron remuneraciones más baja, identificó el informe que elaboró el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT. La asesora laboral de la Federación Rural (FRU), Fernanda Maldonado, dijo a El Observador que se está analizando junto a otras gremiales el contexto que atraviesa el sector. La experta adelantó que habrá estudios para cuantificar el incremento de los costos y la pérdida de competitividad en la agropecuaria. “Estamos esperando las novedades de las pautas que fijará el gobierno”, anunció.

En este semestre (enero-junio) caerán 117 convenios colectivos que representan el 51,3% de todos los acuerdos de salarios de la Negociación Colectivas. Algunos de los sectores más importantes que ya laudaron nuevos convenios fueron las empleadas domésticas y la industria láctea, tras un largo conflicto con la patronal.

563.000
Trabajadores. Son los que hoy perciben un salario líquido por debajo de los $ 14.000 mensuales por 40 horas semanales, según un estudio que elaboró el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT.

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