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La única actividad que genera ingresos para AFE es el transporte de carga. Principalmente de piedra, cemento, arroz y cumbustible. Esos viajes de mercadería desde y hacia el interior del país permiten facturar mes a mes, aunque el dinero ni siquiera se acerca a cubrir los gastos de funcionamiento de la empresa.

Por eso, el ente ferroviario debe recibir subsidio del Estado. Hasta 2011 –de acuerdo al último balance publicado– por cada peso que ingresaba a AFE, Rentas Generales debía poner dos para equilibrar las cuentas. Desde ese año la carga cae sin pausa, y por lo tanto la inyección económica del gobierno tiene que ser mayor.

Según datos oficiales a los que accedió El Observador, en los primeros siete meses AFE transportó 21% menos toneladas que en igual período de 2013. Solo en julio cayó en 30.000 toneladas la carga, y en el acumulado del año se registró una pérdida de 130 mil toneladas. Ello implica una caída de ingresos superior a los US$ 550 mil, según la cotización de la moneda estadounidense de ayer.

La estadística oficial del ente ferroviario muestra pérdida en los ingresos por transporte de carga en todos los meses de este año, incluso en marzo, cuando el volumen transportado fue superior en 440 toneladas con respecto a 2013. Los motivos del desplome de la principal actividad de AFE son diversos. Uno de los principales podría ubicarse en la falta de disponibilidad de material rodante. Pero también responde a un déficit de personal capacitado.

La presidenta de AFE, Carmen Melo, dijo el sábado 26 de julio al diario La República que de las 10 locomotoras marca General Electric “están en funcionamiento cinco o seis, porque siempre tienen que estar entrando a talleres para reparaciones”. Las locomotoras, además, tienen mantenimiento atrasado según lo establecido por el fabricante. Melo insiste con un préstamo de la CAF-Banco de Desarrollo para comprar material rodante e invertir en talleres. Sin embargo, para ello se necesita garantía estatal que el Ministerio de Economía no aprobó.

Demanda siempre hubo, aunque en algún momento la presidenta de AFE insunuó que quienes contrataban el servicio del ente habían dejado de utilizarlo. Los precios subieron, pero la conveniencia de sacar la carga por tren (donde las vías están activas) es mayor a la de utilizar camiones por ruta, tanto en dinero como en tiempo y seguridad.

El secretario general de la Unión Ferroviaria, Ricargo Cajigas, había dicho a El Observador que si bien ingresaron en febrero nuevos funcionarios en las áreas donde había vancantes tras el plan de retiro incentivado, no es posible formar a un maquinista en menos de dos años. Así, la tarea de los actuales se sobrecarga con la enseñanza a los nuevos, y a la vez falta personal apto para distintos tramos y turnos.

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