El entrenador de México, Javier Aguirre, aceptó el reto de Carlos Alberto Parreira -DT de Sudáfrica- y dijo que aunque los “Bafana Bafana” quieran hacer un infierno del juego inaugural de este viernes, al final son once contra once.
El entrenador de México, Javier Aguirre, aceptó el reto de Carlos Alberto Parreira -DT de Sudáfrica- y dijo que aunque los “Bafana Bafana” quieran hacer un infierno del juego inaugural de este viernes, al final son once contra once.
“México no le teme a nadie, llega muy bien preparado, y con ganas de hacer historia”, declaró Aguirre momentos después que su equipo llegó al estadio para el usual reconocimiento de la cancha y una ligera sesión de entrenamiento.
Aguirre ofreció este jueves en el estadio Soccer City de Johannesburgo su última rueda de prensa antes del choque que pondrá en marcha el Mundial 2010 y las acciones del Grupo A en el que participan, además, Uruguay y Francia.
Minutos antes, en otra rueda de prensa, el brasileño Parreira había dicho que sus “Bafana Bafana” eran unos guerreros y que saldrían el viernes a hacer un infierno el partido para México.
Cuestionado al respecto, Aguirre se tomó las cosas con calma y afirmó que “para guerreros nosotros, que nos gusta la palabra y la usamos mucho para alentar a los muchachos”.
“Va a ser un juego bonito, un gran duelo, muy disputado. Y más allá de la inauguración, el espectáculo musical y todo eso, al final, son once contra once y un baloncito en el medio con un árbitro para dirimir las jugadas”, señaló.
Para el seleccionador de México, el partido inaugural será “un duelo entre dos equipos que buscarán la victoria a toda costa”, por lo que significa para salir con buen pie en el complicado grupo. “Los muchachos están muy motivados a hacer historia. Venimos de una preparación de 60 días, con muchos partidos de fogueo, y todos están en buena forma”, afirmó.
Aguirre consideró un honor que Nelson Mandela esté en la tribuna presenciando al menos los primeros 15 minutos del partido y manifestó ser un admirador del histórico líder.
“De joven me involucré mucho en cómo marchaba el mundo, leía mucho sobre Mandela, Desmond Tutú y les admiraba por sus ejemplos y heroísmo. Sería un gran honor para mí estrecharle la mano a Mandela si se puede”, manifestó.
“Mandela es un icono viviente que ha hecho mucho por el pueblo sudafricano y por el mundo, pero mañana nada de eso cuenta. El partido es lo que cuenta”, acotó.
(AFP)