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Los economistas Gabriel Oddone y Alfonso Capurro de CPA Ferrere encendieron varias señales de alerta que a su juicio, el presidente Tabaré Vázquez y su ministro de Economía, Danilo Astori, deberán atender. Respecto a la promesa electoral del gobierno de llevar la inflación al centro del rango meta (5%) en 18 meses, los expertos fueron tajantes. Señalan que el alza de precios mantendrá un ritmo por encima del 7% en los próximos dos años porque el compromiso inflacionario es incompatible con la situación fiscal y cambiaria que atraviesa el país, y obligaría al gobierno a “postergar metas programáticas”.

En su presentación “Perspectivas económicas: los desafíos del nuevo gobierno en una economía en transición” que tuvo lugar ayer en el edificio de la firma, alertaron que a las expectativas de desaceleración de la economía en 2015 y 2016, se suma un empeoramiento de la situación de socios comerciales como Brasil y Argentina –que entran en recesión–, lo que conlleva a un esceanrio de estrés: caída de las exportaciones, un dólar que sube, precios de commodities a la baja, una inflación que no creen que sea posible llevar al rango meta y una situación fiscal “peor de la esperada”. En este escenario, el desafío para la política estará signado por el comienzo de la próxima ronda de Consejos de Salarios y la discusión del presupuesto quinquenal.

El país está en un momento bisagra, dijo Oddone, pues no se ha internalizado la desaceleración de la economía, y se vive con un “optimismo exagerado” que puede llevar a que se den concesiones que en el futuro signifiquen presiones negativas. Si el gobierno no hubiera tomado ninguna medida, el déficit fiscal al concluir el año llegaría a 4,5% del PIB. De todos modos, señaló el experto, hubo dos acciones concretas que le dieron al rojo de las cuentas públicas un punto del PIB de respiro: que los combustibles hayan demorado en bajar de precio al público –y que lo haya hecho en proporción mucho menor a la que correspondía por la baja del crudo–, y que UTE haya elevado las tarifas. La previsión de CPA Ferrere es que al cierre de este año, el défcit se ubique en 3,3% si se mantienen las tarifas públicas, apenas por debajo del 3,5% de 2014.

En términos de sostenibilidad fiscal, explicó que el escenario más razonable que puede asumirse para considerar en el próximo presupuesto, con el país creciendo 2% en promedio, requiere pasar de un déficit fiscal primario –sin considerar el pago de intereses de deuda– de 0,3% del PIB, a un superavit de 0,5%.

Oddone hizo especial hincapié en que el presupuesto quinquenal enfrenta tres desafíos importantes. Por un lado, tiene que incorporar expectativas fiscales reales. “Si la discusión fiscal se hace con expectativas de que el país va a crecer a 3% en los próximos cinco años, tenemos un problema”, señaló. Agregó que las correcciones deben hacerse lo antes posible y que se debe encontrar el espacio fiscal para contemplar las iniciativas programáticas.
“El mensaje más importante es que la situación fiscal no está fuera de control, pero una proyección pasiva y un ejercicio de sostenibilidad nos dicen que se requieren correcciones de ocho décimas del producto y hay un gran problema para encontrar espacio fiscal para las innovaciones”, aseguró el economista. Un punto que ambos especialistas señalaron como problemático es que una parte del gasto en empresas públicas es muy rígido: 80% son partidas inamovibles. El déficit del gobierno central se esperaba fuera de 1,9% y fue de 2,4%.

De acuerdo a sus proyecciones, el salario real privado crecerá en el entorno de 3% en 2015 y en 2016 aumentará en el entorno de 2%. En estas estimaciones asumen que las negociaciones salariales que comienzan en julio recogen la desaceleración económica. Realizando consideraciones sobre las prioridades del gobierno, Oddone explicó que a corto plazo, en el balance entre combate a la inflación y reducción del déficit fiscal, las autoridades van a priorizar el segundo frente de batalla.

Inflación fuera de rango
En su discurso de toma de mando, el pasado 1º de marzo, el presidente Tabaré Vázquez se comprometió a lograr en 18 meses que la inflación se ubique en el punto medio del rango meta, es decir, 5%. Con respecto a este tema, los especialistas de CPA Ferrere fueron tajantes señalando que no se va a lograr, y proyectaron una inflación de 8,5% a fin de 2015 y 8,3% a fines de 2016. “No logramos encontrar ninguna intervención de tipo discrecional como el UTE Premia, ni ningún otro cambio talentoso que se le pueda ocurrir a alguien, que nos haga meter la inflación debajo del 7%; con la trayectoria que esperamos del tipo de cambio”, explicó Oddone.

En tanto, Capurro explicó que ni trasladando toda la baja del petróleo al precio del combustible, sumado a una baja en las tarifas eléctricas justificada por la diversificación de la energía lograda por los parques eólicos, se lograría bajar la inflación del 7%. Para hacer converger la inflación al centro del rango meta, explicaron que se deberían anclar las expectativas, manteniendo la política monetaria contractiva y estableciendo metas de inflación creíbles. Además, sería necesario alcanzar el equivalente a 1,5% del PIB de superávit primario –lo que obligaría a postergar las metas programáticas– y sacrificar competitividad. Sería necesario, adicionalmente, desindexar los salarios y que se promueva la formación de precios en condiciones competitivas, evitando lo que sucede en sectores de baja competencia y en los servicios públicos.

La región y el desacople
Como ya señalaban los técnicos de CPA en su presentación anterior, Uruguay tiende a ver el fin del desacople en 2016, cuando volverá alinearse con la suerte de sus vecinos, Argentina y Brasil. El escenario base que maneja la consultora es de un crecimiento de 2,2% en 2016 –luego de una expansión de 2,6% este año–. Sin embargo, si Argentina no consolida con el cambio de gobierno una mejora de su situación económica o si Brasil no cosecha lo que está sembrando con su austeridad, el 2016 el crecimietno de Uruguay será de 1,6%.

Por otro lado, señalaron que la pérdida de competitividad frente a socios comerciales como Brasil y Europa se situó en el entorno de 30%, que con Estados Unidos se ganó competitividad y que con China se mantuvo. Un efecto que puede ser preocupante en este sentido es que en los últimos meses de 2015 las exportaciones de bienes a Brasil y a Europa disminuyeron 5% medidas en dólares, acompañada por una caída en términos del volumen exportado. “Nos preocupa la foto del equilibrio del sector externo de cara al 2016. (...) En la medida en que Uruguay no pueda corregir sus precios relativos, es probable que esta tendencia se consolide hacia 2016 y eventualmente nos pueda generar algún estrés”, aseguró Capurro.

Un dólar a $ 27
Oddone y Capurro señalaron que alentados por el índice de precios al consumo muy por encima del rango meta, el Banco Central mantendrá la política monetaria contractiva y por esto el dólar se fortalecerá frente al peso de forma más lenta que monedas como el euro o el real. Los técnicos de CPA Ferrere prevén que el dólar valdrá $ 27 a fin de año.

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