28 de mayo de 2026 5:00 hs

En un contexto de baja inflación y reducción de expectativas a mínimos históricos, las autoridades de gobierno apuestan a continuar desplegando distintas acciones con el objetivo de fomentar el uso de la moneda nacional.

Según supo El Observador, uno de los sectores en los que habrá novedades próximamente es en el área inmobiliaria. En el Ministerio de Economía y en el Banco Central se ve con buenos ojos que los precios de las viviendas nuevas se expresen en Unidades Indexadas (UI).

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De hecho, no es una iniciativa exclusiva del gobierno. La propia Asociación de Promotores Privados de la Construcción (Appcu) lo planteó en varias ocasiones e incluso señaló que debería hacerse mediante una norma específica que lo regule.

Aunque a mediano plazo a todas las partes —tanto a las familias que ganan sus sueldos en pesos como a las constructoras cuyos costos de obra son en moneda nacional— les convendría transaccionar en la misma moneda en la que se generan sus ingresos y costos, ningún actor privado puede dar el primer paso de forma aislada.

Es una “trampa de descoordinación”: si un desarrollador sale en solitario a vender en UI mientras el resto sigue ofreciendo en dólares, arriesga perder clientes simplemente por ser el único en cambiar las reglas. Por eso, la falta de una acción conjunta frena cualquier intento de cambio individual, se explicó a El Observador.

“Si yo salgo a vender en UI y no hay una norma que haga, de alguna forma, imperativo tener que vender en UI, probablemente el 90% se siga vendiendo en dólares”, había dicho a El País el presidente de Appcu, Alfredo Kaplan, semanas atrás.

Esa postura empresarial refleja que el sector privado no puede resolver este problema por sí solo. Por lo tanto, la intervención del Estado mediante una norma obligatoria no sería una “intervención forzada” en el mercado, sino la forma de que todos cambien las reglas al mismo tiempo, nivelando la cancha para todos por igual y logrando un resultado que puede beneficiar a toda la economía, se explicó.

Entre las ideas que se han manejado, la normativa estaría acotada únicamente a la primera venta de inmuebles realizada por desarrolladores o constructores, no alcanzaría a las operaciones entre particulares y abarcaría hasta un determinado umbral de precios. La apuesta sería comenzar por el mercado de obra nueva para que funcione como un faro: al ser un sector dinámico, es el que tiene la fuerza para empezar a moldear las expectativas generales. Las autoridades ajustan detalles para definir de qué manera se implementaría ese cambio.

El objetivo de fondo es que la gente se saque, gradualmente, el “chip” del dólar de la cabeza al comprar bienes de alto valor. Al obligar a mostrar los precios en pesos o UI en los nuevos proyectos, el consumidor puede comparar el valor de una vivienda con lo que gana en su sueldo. No se prohíbe el uso del billete verde para pagar, sino que se busca cambiar la costumbre de pensar siempre en clave de moneda extranjera.

En varias ocasiones, autoridades del BCU han remarcado la importancia de avanzar en la desdolarización de los precios de la vivienda.

En Uruguay, los costos de construir evolucionan principalmente en línea con los ingresos —que están en pesos— de quienes viven y trabajan en el país. Sin embargo, el dólar es la moneda en la que se expresan los precios de la vivienda y también la principal moneda de ahorro de los uruguayos para su compra. Esto induce a errores en las decisiones financieras e introduce riesgos para los desarrolladores.

En los últimos 20 años, ahorrar en dólares generó pérdidas de hasta un 70% del poder adquisitivo para acceder a una vivienda. Eso explica por qué la alineación entre el ahorro de la gente y los precios del mercado es algo pendiente: permite preservar el poder de compra de los uruguayos y, al mismo tiempo, aporta mayor estabilidad financiera a las empresas.

Las fuentes consultadas remarcaron que la propuesta de que haya operaciones en Unidades Indexadas dejó de ser una idea teórica para convertirse en una necesidad que comparten el gobierno y los promotores privados. Al acompañar la inflación, la UI surge como la alternativa clave para eliminar el descalce de monedas, reducir la exposición al tipo de cambio y brindar previsibilidad a los desarrolladores y compradores.

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