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Un golpe de timón y a cambiar el rumbo. La emprendedora Virginia García Morales (50) decidió redefinir el corazón de su desarrolladora de software Alinea. Fue así que decidió dejar de ofrecer soluciones en la nube para constructoras con las que había iniciado su emprendimiento hace dos años e incursionar en el mundo de la factura electrónica.

García Morales entendió que el sector de la construcción no está preparado. “Me pareció que ese nicho no estaba muy tecnificado. Las empresas de construcción no estaban prontas para este tipo de solución”, agregó García Morales, quien inició su emprendimiento tras 20 años de trabajo en la embajada de EEUU.

Un nuevo mercado

El negocio de la factura electrónica es cada vez más amplio. En este contexto, la emprendedora, “detectó la oportunidad”. Para generar el viraje contó con el asesoramiento de su socio, Pedro Camou (ver Apunte), para aprovechar la fuerte apuesta de la Dirección General Impositiva (DGI) para que cada vez más empresas pasen a factura electrónica, fue que decidió tomar otro rumbo. “Tener un socio que además es contador, cuando uno está en el tema de factura electrónica, aporta muchísimo. Es una muy buena sociedad”, reflexionó.

El momento crucial en el negocio lo marcará el mismo gobierno, quien cada vez apunta más al impulso del gobierno electrónico. “Nos va ayudar muchísimo cuando la DGI obligue a las empresas a pasar a factura electrónica. Tenemos clientes que nos dicen, ‘cuando lo vayamos a hacer, lo vamos a hacer con ustedes’”, relató García.

“Know how”

García Morales destacó que su empresa se dedica en forma exclusiva a la factura electrónica. “No hacemos otra cosa. Tenemos el know how de la programación, pero también el aporte de la visión como negocio. Nos interesa mucho generar confianza. Hemos notado que las empresas con las que trabajamos necesitan saber que vamos a estar durante todo el proceso de facturación”, señaló la directora.

Alinea lleva adelante todo el proceso de facturación del cliente, incluso, la gestión con la DGI. “Para que el sistema de facturación quede pronto, DGI te hace pasar por un montón de pruebas técnicas de desarrollo durante el proceso de homologación. Primero hay una etapa de certificación (que puede durar hasta seis meses) y después pasás a producción (ahí es cuando estás facturando electrónicamente)”, explicó.

Al recibir un nuevo cliente, Alinea realiza una auditoría. De acuerdo a los resultados, se recomienda qué acción tomar. El equipo de Alinea se completa con dos desarrolladores.

García Morales eligió desarrollar sus productos en la plataforma uruguaya, Genexus, porque entre otros beneficios, ésta evita la “migración” del software de un sistema operativo a otro. “Más que un lenguaje es un ambiente de programación, que te permite aprovechar lo que uno programa para una plataforma en cualquier otra plataforma sin tener que escribir el código”, señaló la directora de Alinea. Para la experta en tecnologías de la información, hay “muchas oportunidades” para emprender en Uruguay, y ella ha sabido aprovechar cada una que se le ha presentado: “Hemos recorrido bastante, hemos aprendido muchísimo. Yo me he apoyado mucho en todo los canales para emprendedores que hay en Uruguay, y estoy muy agradecida”.
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