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En noviembre, importar un litro de nafta Súper tenía un costo de $ 39,04 incluyendo el margen de intermediación y los impuestos. Ese mismo litro de gasolina le costó a los consumidores uruguayos $ 41,80. Es brecha de casi 6,6% en el precio de ese combustible es la más abultada desde diciembre de 2008 –cuando el diferencial fue del 13,4%–, año de la crisis internacional que provocó un desplome en el precio del crudo y donde ANCAP también tuvo cierto rezago en trasladar esa caía al consumidor final, según se desprende del informe de Precios de Paridad de Importación (PPI) de noviembre que procesa la Unidad Reguladora de Servicios de Agua y Energía (Ursea).

El Directorio de ANCAP tiene previsto sesionar el próximo lunes y es probable que en esa instancia se resuelva una rebaja en el precio de los combustibles, que regirá a partir de enero. Para el director colorado del ente, Juan Maspoli, en una hipótesis “optimista” las tarifas podrían bajar hasta 10%, y 7% en un escenario “pesimista”.

Sin embargo, el jerarca considera “poco probable” que el ajuste sea de esa magnitud, porque seguramente el Ministerio de Economía optará por elevar el Imesi a la naftas (suele ajustarse por IPC, pero no siempre ocurrió así), variable que tiene un efecto contrapuesto al descenso del crudo que muestra el mercado internacional.

De hecho, el propio presidente de ANCAP, José Coya, declaró a la prensa hace poco más de dos semanas la baja de tarifas rondaría el 5%. En un sentido similar, el vicepresidente de ANCAP, Germán Riet, adelantó esta semana que el ajuste no iba a ser significativo, porque también había que contemplar el aumento del dólar, la suba de costos internos para ANCAP y la negociación que está pendiente con los estacioneros para elevar su margen de ganancia por la venta de combustibles.

Maspoli había planteado en la sesión del Directorio anterior que se “procediera a una baja inmediata” de los combustibles y que no se esperara el cierre del trimestre a diciembre, porque claramente el mercado internacional mostraba una consolidación bajista en los valores del crudo. En la misma línea se expresó la directora nacionalista, Elena Baldoira, en diálogo con El Observador.

Aumenta la brecha
El informe de PPI de octubre mostró que importar un litro de nafta Súper 95 tenía un costo final de $ 41,36, frente a un valor de esa misma gasolina en un surtidor de Uruguay de $ 41,8. La caída sostenida del crudo en noviembre llevó a que la brecha del PPP se ampliara aún más. La determinación de los precios de paridad de importación corresponde al ejercicio teórico de calcular el precio en el mercado local de productos terminados de similar calidad a la de los producidos por ANCAP, en la hipótesis de que los mismos se importaran. Para esta simulación, la Ursea toma como referencia los valores de los combustibles de la Costa del Golfo de Estados Unidos.

El último informe de PPI de la Ursea de noviembre revela que también es negocio importar el gasoil a un valor de $ 31,83 por litro, frente a los $ 39,9 que hoy fija ANCAP para la venta el público. Asimismo, en el caso de la gasolina Premium 97 –que tiene un costo de venta el público de $ 43,40–, su importación determinaría un precio de $ 41 por litro (-5,5%).
Con los valores del dólar y crudo de ayer, el costo en pesos del barril Brent se ubicaba en $ 1.476, esto es 38,3% por debajo de la referencia que ANCAP adoptó en la paramétrica que fija las tarifas, de US$ 110 y un dólar a $ 21,75.

Fuentes oficiales informaron ayer a El Observador que el último embarque que pactó ANCAP de crudo en noviembre lo cerró con un precio del crudo Brent a US$ 82,45. Seguramente el cargamento que se negocie sobre fines de la próxima semana o principios de enero se haga con un valor menor, ya que el mercado internacional está mostrando un precio a futuro de US$ 60 por barril.

Polémica en UTE
“Entiendo que ANCAP no deba apurarse (en bajar), porque su stock actual lo compró a valores cercanos a US$ 100 por barril. Pero, ¿nosotros (por UTE) con todo el viento a favor, también subimos ahora?”, se preguntó el director nacionalista en UTE, José Luis Pereira, cuando se presentó en el Directorio una propuesta para elevar las tarifas de electricidad 3,9% a partir del 1° de enero.

El jerarca cuestionó duramente el cambio de política en materia de tarifas y atacó el argumento de la suba del dólar que manejó el presidente, Gonzalo Casaravilla, para fundamentar este ajuste. “Si hace seis meses (por julio), basado en un contexto favorable, promovimos y votamos una rebaja promedio de las tarifas del orden del 5,5%, ahora que el contexto es mucho más favorable aún, ¿daremos marcha atrás con todo lo anunciado?, se cuestionó Pereria. El director votó en contra del ajuste por “inconveniente” y porque puede comprometer el empleo y la competitividad del país.

El director recordó que para 2015 el Costo de Abastecimiento de la Demanda (CAD) rondará entre los US$ 720 a US$ 750 millones, cifra que podría caer hasta los US$ 580 millones una vez que se incorporen los 1.300 megawatts (MW) de energía eólica previstos. En tanto, un informe técnico de UTE al que accedió El Observador, revela que el ente tendrá una rentabilidad de 10,1% en 2014, el mayor registro desde 2010. La empresa proyecta alcanzar un superávit en cuenta corriente de US$ 590 millones este año. Además, cuenta con US$ 305 millones en el Fondo de Estabilización Energética (FEE) para enfrentar posibles shocks climáticos en el corto plazo.

Decreto para emisión
El Ministerio de Economía publicó un decreto para que la emisión de un bono por hasta US$ 500 millones en el exterior que planea realizar ANCAP para reperfilar su deuda a corto plazo, acceda a los beneficios de la ley de inversiones con la exoneración del Impuesto al Patrimonio para los tenedores de esos títulos de deuda.

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