ver más

El gobernador del Banco de Italia, Antonio Fazio, llamado el "Papa laico", por su imagen de equidad, rectitud y religiosidad, está acorralado tras haber perdido esta semana la confianza, no sólo del primer ministro Silvio Berlusconi, sino también del mundo empresarial y político europeo.

El retiro del respaldo político a Fazio fue decidido por presión de las fuerzas políticas y en particular del nuevo ministro de Economía, Giulio Tremonti, su acérrimo enemigo, quien condicionó su regreso a la cartera económica al pronunciamiento de desconfianza.

Después de dos meses de críticas y presiones para que Berlusconi se pronunciara contra la conducta de Fazio y de alguna manera lo indujera a renunciar al cargo, ya que no puede ser despedido por nadie, el presidente del banco emisor se presentó este sábado en Washignton como representante de Italia en la cumbre del Fondo Monetaria Internacional.

El único respaldo con el que cuenta, aún al precio de arrasar con la credibilidad del sistema bancario italiano, es el de la Iglesia italiana y sobre todo el de un sector de los obispos que conoce su trayectoria de católico practicante, simpatizante del Opus Dei.

La transcripción de una llamada nocturna telefónica, publicada en agosto pasado por el diario Il Corriere della Sera, demostraba que Fazio informó a Fiorani, el titular de la Banca Popolare Italiana, cuando firmó el documento que impedía que los holandeses adquirieran la codiciada Banca Antonveneta.

(AFP)

Seguí leyendo