Esta era la gran duda que mantenía antes de cerrar el acuerdo el equipo económico del ministro Axel Kicillof: cuándo las agencias crediticias, como bancos de desarrollo y de comercio exterior, devolverían a las sucursales argentinas de las empresas de sus respectivos países créditos blandos hasta hoy vedados. “Ahora resta definir caso por caso, porque son múltiples contratos con múltiples cláusulas”, afirmó ayer el secretario de Política Económica, Emmanuel Álvarez Agis, al canal C5N. Por eso se trata de un “acuerdo flexible”, dijo Agis: las condiciones deberán cerrarse con cada país.
“Hay empresas provenientes de esos 19 países (en referencia a los acreedores que integran el Club) que van a poder acceder a financiamiento a través de las agencias nacionales (que) le dan tasas muy bajas a sus empresas para que inviertan en el extranjero”, explicó Kicillof a Radio del Plata.
Los principales acreedores son Japón y Alemania, que concentran casi el 60% de los u$s 9.700 millones. Luego siguen Estados Unidos, Gran Bretaña y otros doce estados. Estados Unidos podría ahora rever su voto negativo en el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo ante cada pedido argentino de desembolsos.
Argentina y el Club de París sellaron el acuerdo ayer por la madrugada, tras 19 horas de negociaciones, para refinanciar la deuda que el país tiene en default con ese grupo de Estados desde 2001. El Gobierno aceptó pagar el capital adeudado y los intereses punitorios sin quita, que totalizan u$s 9.700 millones. A cambio consiguió un plan de pagos a cinco años y sin la participación del FMI.
El Club de París indicó que el pago inicial será de u$s 1.150 millones. Según comunicó Economía, el país completará ese desembolso en dos tramos: u$s 650 en julio próximo y u$s 500 antes de mayo de 2015. A partir de este último pago, pagará un interés del 3% anual sobre el remanente del capital.
Kicillof incluyó en el acuerdo una cláusula gatillo que beneficia a las dos partes: si se agilizan las inversiones provenientes desde los países acreedores, Argentina agilizará los pagos y cancelará la deuda más rápido. Caso contrario, si no entra un mínimo de inversiones que todavía no se explicitó, el país tendrá 7 años y no 5 para cancelar la deuda, con un interés adicional de 1% anual.
Las cuotas anuales que abonará el país también varían cada año. “El mecanismo de pago establece un piso de pago cada año”, dijo Kicillof, que sería inferior a los u$s 2.500 millones.
“Además, ese piso tiene en cuenta el perfil de vencimiento de deuda de cada año; lo que vamos a pagar es menor en 2015 y 2017, en términos de capital, porque son años de fuertes vencimientos de deuda. Y en caso de que entren inversiones se van a pagar más y más rápido”, prosiguió el ministro. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, coincidió: “(El entendimiento) abre la perspectiva de un mayor incremento de inversión externa directa de los países desarrollados miembros de ese grupo”, sostuvo.
El acuerdo con el Club de París fue valorado por parte de la oposición política, el empresariado (la opositora AEA, entre otras, lo celebró) y los consultores económicos (ver aparte).
Las negociaciones cerraron la penúltima ventana del default: ahora sólo queda el juicio contra los fondos buitre en Nueva York, que podrá definirse (para perjuicio argentino) el próximo 12 de junio o estirarse algunos meses más. Al respecto, la presidenta Cristina Fernández, por cadena nacional, disparó: “Estamos en condiciones de honrar las deudas. No somos, como dicen los buitres, deudores seriales. Ellos, el capital financiero internacional, es depredador serial, no sólo de nuestra economía, sino de otras economías del mundo.