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El miércoles pasado, horas después , un funcionario del Ministerio de Defensa sirio intercambió llamadas, llenas de pánico, con el líder de una unidad de armas químicas, exigiendo respuestas por el ataque de gas nervioso en el que murieron más de 1.000 personas. Las conversaciones fueron escuchadas por servicios de inteligencia de EE.UU., según pudo saber Foreign Policy. Y esa es la razón principal de por qué los funcionarios estadounidenses ahora dicen que están seguros que los atentados fueron obra del régimen de Bashar Assad, y por qué es probable que EEUU ataque al régimen en cuestión de días.

Pero la escucha plantea dudas sobre la culpabilidad de la masacre química, aun cuando responde a otras: ¿Fue el ataque el 21 de agosto la obra de un oficial sirio sobrepasando sus límites? ¿O el ataque explícitamente dirigido por miembros de alto rango del régimen de Assad? "No está claro dónde se encuentra el control", dijo un funcionario de inteligencia de EE.UU. a FP. "¿Hay una especie de bendición general a utilizar estas cosas? ¿O hay órdenes explícitas para cada ataque?".

Tampoco los analistas de EE.UU. están seguros de la justificación del ejército sirio para el lanzamiento del ataque, ni de si tiene alguna razón en absoluto. Tal vez fue un general solitario quien puso en movimiento un plan de batalla de muchos años , o tal vez fue un error de cálculo por parte del gobierno de Assad. Cualquiera sea la razón, el ataque ha provocado indignación en todo el mundo, y puesto a la administración Obama a punto de lanzar un ataque en Siria. "No sabemos exactamente por qué pasó", agregó el funcionario de inteligencia. "Sólo sabemos que fue bastante estúpido".

Los analistas de inteligencia estadounidenses están seguros que las armas químicas se utilizaron el 21 de agosto –lo atestiguan las llamadas telefónicas capturadas, junto con las declaraciones de médicos locales y la documentación de vídeo de la tragedia-. Por eso, el gobierno de los EE.UU., desde el presidente para abajo, ha sido inequívocos en sus declaraciones acerca de que los sirios gasearon a miles civiles.

Sin embargo, los servicios de espionaje de Estados Unidos aún no han adquirido la evidencia tradicionalmente considerada como el “estándar de oro” en casos de armas químicas: muestras ambientales del suelo, sangre que dan prueba de un ataque con agente nervioso. Ese es el tipo de prueba que Estados Unidos y sus aliados procesaron de ataques anteriores de pequeña escala, que llevaron a la Casa Blanca a condenar en tonos equívocos, mientras aún se negaba a responder militarmente.

Hay un debate en curso dentro de la administración Obama sobre si se debe atacar a Assad inmediatamente, o si se debe permitir a los inspectores de las Naciones Unidas que traten de recoger dicha prueba antes de que comience el bombardeo. Esta semana, el secretario de prensa de la Casa Blanca Jay Carney llamó al trabajo de ese equipo "redundante... porque está claramente establecido ya que las armas químicas se han utilizado en gran escala."

Pero dentro de la comunidad de inteligencia, por lo menos, "hay un interés en dejar que el trabajo de la ONU siga su curso", dijo el funcionario consultado por FP.

Cuando las noticias sobre el incidente Ghouta recién se conocían, había dudas acerca de si era o no un agente químico el culpable de la masacre. Pero cuando los expertos en armas y analistas de inteligencia de Estados Unidos comenzaron a revisar las decenas de vídeos y fotografías supuestamente tomadas de la escena de los ataques, fue que rápidamente llegó a la conclusión de que un gas nervioso, como el gas sarín, se había utilizado allí. Los videos mostraban a víctimas jóvenes que apenas podían respirar y, en algunos casos, sufrían fuertes espasmos. Acercamientos de fotos revelaron que sus pupilas estaban severamente restringidas. Los médicos y enfermeras que trataron a las víctimas informaron de que más tarde sufrieron fallas de respiración agudas. Los testigos hablan de niños pequeños tan confundidos, que ni siquiera podían indentificar a sus propios padres. Todos son signos clásicos de la exposición a un agente nervioso como el sarín.

Pruebas aún más concluyentes fueron las imágenes de los misiles que supuestamente efectuaron los ataques. Si hubiesen llevado ojivas convencionales, probablemente habrían sido casi destruidas al detonar. Sin embargo, varios misiles caídos se encuentran casi intactos. "¿Por qué quedan tantos cohetes?, se preguntó el funcionario de inteligencia en diálogo con FP. La conclusión, a la que llegó junto a sus colegas, es que estaban llenos de agentes nerviosos.

En los días posteriores a los atentados, hubo un gran debate público sobre qué lado de la espantosa guerra civil Siria había lanzado el ataque. Aliados del régimen de Assad, como Irán y Rusia, señalaron con el dedo a la oposición. Las comunicaciones interceptadas contaron una historia diferente, una en el que el gobierno sirio era el culpable.

La línea oficial de la Casa Blanca es que el presidente aún está considerando sus opciones para Siria. Pero en todo Washington se habla en términos de cuándo será el ataque punitivo al gobierno de Assad, no de sí habrá uno. Incluso algunas congresistas “palomas” (no belicistas) han dicho que ahora están abiertos a la posibilidad de ataques aéreos de EE.UU. en Siria. Las imágenes de niños muertos, cuidadosamente apilados en filas, tuvieron su influencia para hacerlos cambiar de idea.
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