Varios gobiernos le han declarado una nueva guerra al terrorismo y al crimen internacional. Y esta vez no se trata de bombardear países o poner a volar letales drones. El movimiento es mucho más sutil e inteligente: defender la biodiversidad. Los crímenes medioambientales son el negocio más provechoso para grupos terroristas como Boko Haram, el ejército de Joseph Kony y los responsables del genocidio de Darfur, que están aterrorizando a todo el continente africano gracias al dinero que obtienen con el marfil o los cuernos de rinoceronte. Este tipo de crímenes contra la biodiversidad y el medio ambiente son un negocio de más de 150.000 millones anuales en todo el planeta, según el último informe de Naciones Unidas. Proteger a los elefantes africanos puede ser más efectivo para acabar con Boko Haram que liarse a tiros tras desplegar miles de marines en un territorio desconocido.
Atajar las matanzas de elefantes, la mejor estrategia contra el terrorismo
Cada año se matan 25.000 elefantes para hacer negocio con el marfil, una fuente de financiación de grupos terroristas como Boko Haram o los responsables del genocidio de Darfur. Proteger recursos naturales es una gran estrategia para luchar contra el crimen y la esclavitud del siglo XXI