Atento al detalle
El gerente general de Nuvó, Carlos Sicardi, profundiza en su carrera y en el valor de operar bajo un ámbito de reflexión
Muy a su pesar, Carlos Sicardi debió abandonar sus estudios a los 18 años. Con una sordera congénita progresiva –escucha bien gracias a audífonos–, desarrolló una destacada carrera ejecutiva viviendo esa limitación de manera natural. Hace ocho años ejerce como gerente general de Nuvó A Tupperware Brand, empresa líder en materia de venta directa de cosmética y artículos hogareños.
¿Cómo es el negocio en tiempos de relativa bonanza económica?
Nosotros vendemos a través de revendedoras independientes que entran y salen del sistema según su gusto, no están sujetas a jerarquías. Algunas en lugar de vender, utilizan los productos para consumo propio. No he notado una diferencia en épocas de crisis o de bonanza. Es más, hemos venido creciendo en los últimos años acompañando el mayor consumo y lo hemos hecho de una forma sostenida año tras año.
Nuvó fomenta la independencia de la mujer ¿Por qué?
Desde nuestra misión tenemos a la mujer como centro. Nuestros programas de responsabilidad social apuntan siempre a la mujer. Nuvó es una oportunidad de ganar para la mujer. No visto únicamente desde el lucro, sino por instancias de socialización y capacitación. Llegamos a mujeres de todo el país, estamos en los 19 departamentos y en los pueblos más recónditos.Le damos a la mujer instancias de reconocimiento, premiación y le enseñamos a saber ser valorada.
Ahora estamos en época de aniversario, por lo que todos los gerentes y mandos medios de la empresa visitan todas las conferencias de ventas en todo el país. A mí, por ejemplo, me toca el departamento de Colonia y voy a estar agradeciéndoles y reconociéndoles a las señoras su permanencia y su fidelidad.
¿Cómo enfocan los programas de capacitación y responsabilidad social empresarial para la mujer?
Te podría nombrar dos programas sumamente valorables. El primero tiene que ver con la violencia doméstica. Es un tema que está instalado en la sociedad y que castiga a la mujer constantemente. Entonces, hemos hecho seminarios de concientización, reconocimiento del problema, e indicándoles a dónde pueden a cudir cuando tienen ese problema. Los seminarios se realizaron con técnicos especializados a lo largo y ancho del país. Nuvó no es el que resuelve el problema, sino que es una vía de comunicación.
Por otro lado, lanzamos una línea de cosmética que llamamos línea Esperanza y todo lo que se recauda de las ventas de esa línea se destina a la causa. Por otro lado, tenemos el programa de mujeres emprendedoras. Ya hemos atendido a 3000 adolescentes de entre 12 y 15 años en todo el país. En esos talleres se les enseñan habilidades para el emprendedurismo y se aprovecha para hablarles sobre la violencia en el noviazgo, para que aprendan a reconocer esos síntomas desde temprano.
¿Cómo evalúa su carrera en Nuvó?
Positivamente, he aprendido mucho. A la empresa le ha ido muy bien, ha sido una suerte de “ganar-ganar”. Además, por suerte, tengo un muy buen vínculo con quienes me rodean. Las tres patas se juntan: lo personal, lo vincular y lo referido a resultados.
¿Qué es lo que más valora de su trabajo?
El dinamismo y la posibilidad de atender temas absolutamente diversos. Esa complejidad puede resultar un poco abrumadora, pero es lo que le da mucha chispa al día.
¿Cuáles son las cualidades que lo hicieron llegar a este lugar?
En un principio, pasión por lo que hago, me gusta lo que hago. Saber escuchar, suena raro en un sordo, pero saber escuchar a las personas es sumamente importante. Soy una persona que reflexiona mucho y creo que operar bajo un ámbito de reflexión es importante cuando uno tiene la responsabilidad por 180 puestos de trabajo. Hay que estar muy atento a los detalles.
¿Se considera un emprendedor?
Diría que tengo rasgos emprendedores. He tenido también mucha fortuna en el sentido que he encontrado a lo largo del camino gente que me ha ayudado mucho. Para empezar, cuando me nombraron gerente senior en la primera empresa en la que trabajé, alguien confió en mí y me dio la oportunidad a una edad muy temprana. Por otro lado, todos los equipos humanos que he tenido a lo largo del tiempo en los distintos cargos que he ocupado han estado formados por gente muy competente, con mucha pasión y dedicación que me han ayudado. Entonces, tengo características de emprendedor pero nada habría sido posible si no hubiese existido lo otro.
¿Cómo ha lidiado con la sordera?
Tengo una sordera que es congénita, es progresiva, año a año estoy un poco más sordo. Eso se detectó cuando tenía ocho años. Mi madre pensaba que era distraído y que no le hacía caso.
Desde ese entonces por muchos años funcioné sin audífonos por un tema estético más bien. Hasta que un día caí con los primeros audífonos intracanal. Tuve que ir aumentando la potencia de los aparatos. Hoy en día sin los audífonos escucho bastante menos que el 50%.
En mí se desarrollaron habilidades tales como leer los labios con total naturalidad. Nadie me enseñó; fue como una reacción a no escuchar o a no entender bien. De modo que a veces está la televisión con volumen bajo y yo sé de qué están hablando. Me matan las películas dobladas, porque ahí los labios van por un lado y lo que se dice va por otro.
Pero para mí es una circunstancia absolutamente normal. He convivido 61 años con eso.