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Los principales logros son el aumento del nivel de actividad económica y de la inversión, el aumento del número de personas ocupadas y de la calidad del empleo, el aumento de la cobertura del Sistema Nacional Integrado de Salud, la reducción de la pobreza, la creación del Fondes, el Plan Juntos y los avances en la integración económica con Argentina y Brasil.

No corresponde mencionar el aumento del salario real como un logro del gobierno, porque sería lo mismo que decir que los sindicatos no tuvieron ningún papel y el único salario que fija el Poder Ejecutivo, el mínimo nacional, en Montevideo sigue estando por debajo de la línea de pobreza.

Al mismo tiempo se pueden mencionar como excepciones a los salarios del servicio doméstico y de los trabajadores rurales que, a pesar de la debilidad de los sindicatos, aumentaron en forma importante por la acción del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

Como tareas pendientes se destacan:
a)Mejorar la distribución del ingreso. Si bien es notorio el aumento de los ingresos de los sectores populares, el mismo fue menor que el aumento de los ingresos del capital. Los ingresos de los sectores populares son un 40% del Ingreso Nacional Bruto, los del capital son un 30% (US$ 14.000 millones) y la presión fiscal sobre estos últimos es muy baja (entre 7% y 10%) (Ver Cuadernos del Claeh N° 100). En Uruguay hay posibilidad de aumentar los salarios, cobrar más impuestos a la propiedad y a los ingresos del capital y aumentar el gasto público para la inclusión social, única forma de erradicar la violencia

b) Rediseñar la promoción de inversiones. Es poco selectiva y no se justifica exonerar de impuestos a la construcción de un estudio jurídico, a un comercio que construye un nuevo local o a Farmashop. Debe tener objetivos políticos, fortaleciendo a los grupos sociales con ingresos que son el resultado de su trabajo, como los pequeños y medianos productores agropecuarios, las pequeñas y medianas empresas y las cooperativas de vivienda.
Se trata de redistribuir los medios de producción facilitando el acceso (el uso y no la propiedad) contribuyendo a que los que tienen pequeñas propiedades las aumenten y no las pierdan y, en segundo lugar, promoviendo nuevas formas de propiedad y de gestión asociativa. Nos acercamos al socialismo cuando se le quita el carácter de mercancía a algunos medios de producción y se crean oportunidades de sustituir la explotación por la cooperación.

c)Utilizar los recursos disponibles en los mercados internacionales para financiar inversiones. Por ejemplo, el crédito de proveedores de maquinaria y equipos que para vender y mejorar el nivel de actividad están dispuestos a financiar a largo plazo o colocando deuda pública, aprovechando las bajas tasas de interés. La crisis del hemisferio norte es un factor favorable que aumenta la oferta de financiamiento a largo plazo y bajas tasas, como se verifica en las emisiones de deuda del BCU. En este contexto las asociaciones público–privadas no son necesarias.

d)Fortalecer la integración latinoamericana como proyecto político para que los países mejoren la correlación de fuerzas con el capital y las potencias militares. Deberían pasar de competir a cooperar, tanto para desarrollar su producción, como para enfrentar a las transnacionales. La inserción internacional del país debería tener como prioridad fortalecer los vínculos con Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela, lo que implica hacer concesiones que reparen los errores pasados.

e) Cambiar la política macroeconómica del inflation targeting a la de tipo de cambio real competitivo. Bajar la tasa de interés de referencia, suspender las emisiones de deuda en Unidades Indexadas, proteger los ingresos de los sectores populares con ajustes más frecuentes de acuerdo a la inflación pasada e indexar las transferencias hacia los sectores de menores ingresos a la línea de pobreza.
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