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Como el fútbol es materia opinable, en los últimos tiempos la presencia del capitán de la selección Diego Lugano generó todo tipo de comentarios. Están aquellos que lo defienden a capa y espada y los que consideran que el entrenador debe optar por otro jugador porque el defensa no tiene equipo y demostró no estar bien futbolísticamente en los últimos tiempos.

Bajo este panorama, una parte del país tomó con complacencia la baja de Lugano. Y la otra mitad considera que su ausencia es sumamente importante. La gente es sanguínea a la hora de analizar el fútbol se deja llevar por sus impulsos. Entonces no se detiene a pensar ni a mirar la fría estadística. Se queda con lo último.

De pronto lo último de Lugano no fue bueno. Es verdad. Se mostró lento, tosco, con distracciones a la hora de la pelota quieta, un hecho que no es común en un jugador que aporta mucho desde ese punto de vista.

¿Pero quién puede asegurar que saliendo Lugano todo se arregla? Uruguay no tiene en su plantel un hombre de la ascendencia de Lugano. En el fútbol juegan muchos aspectos, el principal es el rendimiento deportivo, obviamente, pero hay otras cosas que solo un técnico analiza.

Tabárez definió a Lugano con una historia que le tocó vivir: “Lugano tiene las características de los grandes líderes futbolísticos. Se plantea desafíos y trata de superarlos. Piensa mucho en el grupo, en su país y cree en los proyectos colectivos”, dijo hace un tiempo consultado sobre el rol del capitán en la interna del plantel.

La fría estadística favorece a Lugano con la camiseta de la selección. A modo de breve repaso basta recordar que las veces que salió o estuvo ausente, el equipo sufrió. Tome nota: no jugó el partido semifinal del Mundial 2010 ante Holanda, salió contra Argentina en Mendoza con el partido 0 a 0 y Uruguay se comió tres goles, y luego el equipo fue a Bolivia, donde no juega, donde recibe cuatro goles más.

Lugano tiene gran ascendencia sobre sus compañeros. Nadie lo puede negar. Hay un hecho que lo pinta de cuerpo y alma. En Puerto Ordaz, en aquel duelo vital de la celeste contra Venezuela para llegar a este día de hoy, el capitán se paró ante el grupo antes de salir a la cancha y les dijo: “En estos momentos donde nos jugamos tanto, en este partido donde se define tanto, si me dieran a elegir con quiénes jugarlo… si me dieran a elegir entre los mejores jugadores del mundo… si me diera a elegir entre todos ellos con quienes salir a pelear este momento… yo no tengo dudas, los elijo a ustedes”.

Claro que no tiene club, que se le nota la falta de actividad y que cometió errores ante Costa Rica en el debut, como todos los integrantes de la defensa. Pero no tengan dudas de que la baja de Lugano no es una más.
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