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Por Juan José Rodríguez, AFP

Durante los próximos dos meses los habitantes de Panamá, Tegucigalpa, Ciudad de Guatemala, San Cristóbal de las Casas, El Fuerte, Salt Lake City y Anchorage compartirán una experiencia común: ver por sus calles automóviles que posiblemente muchos hayan visto solo en fotografías o en el cine.

Fue en 2004 cuando Rick Dyke-Price, un jubilado inglés dedicado al sector inmobiliario, registró una organización sin ánimos de lucro bajo el nombre "The Global Rally Organization" (GRO). Desde entonces, las personas asociadas a esta organización recorren el mundo a bordo de unos autos de leyenda.

"Nos gusta la experiencia de conocer otros países, culturas y entrar en contacto con otras personas", indicó Rick Dyke-Price. Esta interacción entre los conductores y las poblaciones locales con las que se han ido encontrando "es lo más gratificante" ya que "hemos regresado con percepciones muy distintas a la que los medios de comunicación suelen presentar de esos lugares", contó.

La segunda etapa de esta vuelta al mundo los lleva ahora por Centroamérica, Estados Unidos, Canadá y Alaska. Un total de 24 autos recorrerán una media de 425 km. al día, según tiene previsto la organización.

La segunda parte de este recorrido será por Estados Unidos, Canadá y Alaska y harán hincapié en "las rutas rurales a través de Arizona, Utah, Idaho, Montana, Columbia Británica, Canadá, el territorio del Yukón y Alaska".

Entre los planes de Price está "reunirse con los lugareños, especialmente los niños", a los que regalan fotos y pegatinas de los coches.

En términos parecidos se expresó la australiana Elsa mientras arrancaba su Cortina Lotus del 68: "Esta aventura es fantástica. Espero conocer muchos lugares y personas diferentes", afirmó.

Pero sus planes no se detienen ahí. Ya planean el próximo rally, que será en Sudamérica entre 2010 y 2011. La intención es partir desde Cartagena (Colombia) y llegar hasta Ushuaia (Argentina). Incluso hasta han pensado un cuarto rally para 2012 por el sur de África, aunque Dyke-Price reconoce que es "muy difícil" debido al "problema de la seguridad".

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