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Bacterias que vencen antibióticos: un fenómeno que crece en Uruguay

La situación desvela a las autoridades de la salud, quienes aseguran que el problema es preocupante pero previsible

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19 de agosto de 2018 a las 05:00

Algo tan sencillo y barato como lavarse las manos podría reducir las muertes que hoy se producen a causa de las bacterias multiresistentes. Que por cierto, cada año son más. Esos microorganismos que entran al cuerpo y que los antibióticos no pueden vencer configuran un trágico fenómeno en el mundo y Uruguay no es la excepción. Aunque el Ministerio de Salud Pública (MSP) aún no tiene contabilizado las personas que fallecen al año por este motivo, el gobierno asegura que el número crece tanto en el sector público como en el privado. Así lo indicaron los médicos consultados por El Observador. Pero no todo es tan desalentador: médicos y políticos confían en que la situación es reversible a base de control y vigilancia.

Raquel Rosa, directora general de salud del Ministerio de Salud Pública, sostuvo que el fenómeno no discrimina entre hospitales ricos y pobres, aunque los pacientes que viajan al exterior para atender sus patologías pueden regresar a Uruguay con cepas resistentes dentro de su flora, que no son las usuales para estas latitudes. Esto sería un flanco, entonces, de los usuarios del sistema de salud más pudientes.


Pero Fabio Gril, jefe de infectología del hospital Maciel y presidente de la Sociedad de Infectología Clínica del Uruguay, matizó lo que dijo la jerarca. "Puede suceder exactamente lo mismo con pacientes que van desde el Maciel a una clínica del barrio de al lado a hacerse exámenes. Las bacterias viajan con facilidad de un lado a otro, no solo a través de los usuarios, también de los médicos y enfermeros. No tienen fronteras ni color", apuntó el experto.

"También podríamos considerar que determinado colectivo de pacientes tiene la costumbre de higienizarse más seguido que otros y eso también hace una diferencia", agregó el infectólogo. Según advirtió, el lavado frecuente de las manos es un recurso clave para mantener las bacterias fuera de los cuerpos. "Es el mecanismo más sencillo, mas económico porque solo supone agua y jabón y el que mayor impacto directo y real tiene", concluyó.

Pero además, las bacterias resistentes tienen especial acción en pacientes que ya están internados en áreas de cuidados intensivos, ya que presentan cuadros clínicos débiles y son más vulnerables.

El peligro de la automedicación

Los antibióticos no pueden vencer a los microorganismos porque ellos consiguen generar mecanismos que expulsan el efecto del fármaco. Y esto no siempre surge porque sí, sino porque, en ocasiones, la persona mal utilizó los medicamentos en el pasado: abusó de ellos o abandonó el tratamiento a mitad de camino.

"Cuando una persona tiene una infección en ocasiones toma los antibióticos sin contar con la indicación precisa de un médico. Lo toman por dos o tres días y si se sienten bien, no terminan el tratamiento, que suele durar siete o diez días en total. Eso es lo que genera la resistencia", explicó Rosa. Según dijo, al abandonar el antibiótico, el cuerpo genera cepas resistentes a ese fármaco, porque las bacterias que no han muerto van a replicar la información genética que tolera la medicación. "Realmente este es el problema mayor", concluyó la jerarca.

Pero hay veces que las personas se automedican cuando ni siquiera tienen una infección diagnosticada. Si se sienten mal, les duele la garganta y tienen estornudos ya es suficiente. Y si un conocido con un cuadro similar se curó tomando un antibiótico, eso sirve de disparador para que la persona también lo consuma sin mayores dificultades. Puede adquirirlo en alguna farmacia, donde a veces aún se consigue medicación de este tipo sin receta, o simplemente en la feria.


En mayo, el Hospital Español enfrentó un brote de la bacteria KPC, el cual provocó que se clausuraran ciertas áreas del hospital y se aislara a pacientes infectados, tal como indica el protocolo frente a las crisis bacterianas. "Cuando la gente se siente mal quiere curarse al día siguiente y no estar una semana sintiendo malestar, porque el fin de semana se va de viaje y quiere estar bien. Entonces vienen y te pide que le recetes el antibiótico. Si vos no lo das, se van al médico de al lado y así hasta que al final lo consiguen", opinó Alicia Cardozo, jefa de infectología de ese centro de salud. "Los pacientes te exigen como si el antibiótico los fuera a curar de todo, cuando en verdad si se trata de un virus, este fármaco no cura nada, solo genera resistencias", advirtió la experta.

Pero la responsabilidad del uso inadecuado de este tipo medicación no es solo de la gente, explicó Jorge Facal, infectólogo del Hospital Británico y grado 5 de medicina interna en el Hospital Maciel: "Depende mucho de la disciplina que tenga el médico. Cada profesional se debería tomar el tiempo para explicar los verdaderos perjuicios que supone el uso irracional de antibiótico, pero como es más rápido hacer una receta, muchos médicos lo hacen para que el paciente se vaya contento".

Aunque el fenómeno pueda controlarse, dijo Rosa, si no se atiende la situación con rigurosidad se corre el riesgo de no encontrar en el futuro ningún arma terapéutica para combatir las infecciones. "La resistencia al antibiótico es cada vez de mayor espectro, eso hace que tengamos que recurrir a antibióticos viejos que ya no se usaban para tratar este tipo de patologías. Esto llama a que la comunidad mundial y nacional frene este fenómeno porque es peligroso y por suerte previsible", apuntó la jerarca.


Gril aseguró que en la carrera bacteriana se ha derrotado a los antibióticos más poderosos que existían. "Como aparecieron las resistencias, tuvimos que acudir a los que ya habíamos abandonado, no porque estuvieran obsoletos, sino porque aparecieron nuevos con mejores propiedades y más cómodos de usar", dijo el médico y detalló que él mismo ahora utiliza algunos fármacos que ni siquiera había estudiado en la facultad. "Por suerte podemos volver a ellos porque demuestran ser efectivos y aparte no hay una perspectiva comercial de que se creen nuevos antibióticos", agregó.

También indicó que todavía falta conciencia política para abordar este fenómeno. "No se puede hacer prevención sin invertir. Es más barato prevenir la enfermedad que tratar la enfermedad. Lo que digo es que falta un impulso mayor a nivel central tanto económico y como de formaciones de equipo", sugirió el especialista y se refirió a la necesidad de generar un trabajo en red entre todo los actores de la salud.

"Necesitamos generar redes de trabajo, esto es eficaz cuando estamos conectados entre médicos y especialistas, no es un problema de un hospital únicamente", añadió y enfatizó la visión de problema global con una lectura optimista. "Uruguay esta en un momento ideal para salir adelante, por el gran nivel profesional que tenemos en el país y por la trayectoria que existe del fenómeno a nivel mundial".

Diferentes efectos en distintos pacientes

Una de las dificultades del fenómeno de la resistencia es que algunas personas conviven con estas bacterias sin que les afecte. A ellos la ciencia les llama pacientes colononizados. Simplemente, el cuerpo identifica que hay un microorganismo extraño y con el correr de los días, desaparece. Tal vez genere algún sentimiento de malestar pasajero pero nada mayor. El punto es que si la persona colonizada tiene contacto con un individuo enfermo podrá pasarle la bacteria. Si ese paciente se infecta, aumenta el peligro de muerte porque los antibióticos no alcanzarían a destruirla. Por eso la higiene es fundamental y no necesita de grandes inversiones ni la última tecnología: solo un cambio cultural.

El MSP tiene previsto un protocolo que obliga a los centros de salud a enviar reportes mensuales sobre la situación bacteriana de cada clínica. Equipos de médicos infectólogos deben llevar al día la situación. Eventualmente, las autoridades realizan visitas fiscalizadoras por los lugares físicos. Las principales exigencias giran en torno a precauciones de higiene de los funcionarios y de los pacientes. Cuando un paciente sufre una infección a causa de una bacteria multiresistente, debe aislarse del resto de la comunidad de usuarios para evitar peligros mayores.

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