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Cada diciembre trae algunos productos que, durante el resto del año, sin llegar a desaparecer, tienen un perfil más bajo. Por el lado gastronómico son ejemplo de este fenómeno el pan dulce, los turrones y la fruta abrillantada, asociados desde siempre a la mesa de Navidad y fin de año.

Pero hay otro artículo, no concebido para alegrar los estómagos, que también adquiere relevancia máxima durante estas fechas: la pirotecnia.

A pesar de que los fuegos artificiales son protagonistas de la noche del 24 de diciembre y del último día del calendario, la importación cayó en los últimos años. Fuentes empresariales lo atribuyen a varias causas: suba del tipo de cambio, un nuevo gravamen que afecta el sector y más requerimientos para obtener la habilitación de los puestos callejeros. De esta manera, mientras que en 2012 se habían importado 1.330 toneladas de fuegos artificiales, un año después había descendido a 1.070 toneladas (alrededor de un 20% menos), de acuerdo a datos proporcionados por el instituto Uruguay XXI.

Este año, en tanto, a noviembre habían ingresado al país 689 toneladas de pirotecnia.
En 2012 las importaciones habían representado US$ 2.973.493, en 2013 US$ 2.608.478, y a noviembre de este año US$ 1.635.618.

Según el director de las marcas Mundo Pirotécnico y ZizZag, Gustavo Prato, durante 2014 llegaron a Uruguay 33 contenedores con fuegos artificiales, cuando el promedio en años anteriores había sido de 50.

“Todos teníamos miedo del dólar en la época de comprar; estaba medio inestable, arriba de $ 24”, explicó Prato. Generalmente, añadió, los pedidos se realizan en el mes de abril. La fabricación –el mayor proveedor mundial es China– demora unos tres meses, y el flete hasta Uruguay otro mes y medio.

“Son casi cinco meses entre que se lo pide y puede estar llegando”, señaló Prato, quien importa este tipo de productos desde hace 17 años y comenzó a comercializarlos hace dos décadas.

Sus marcas se venden en grandes superficies –Tienda Inglesa, Disco, Devoto y Géant–, además de en comercios y a través de distribuidores en el interior del país.

Prato destacó que la zafra de diciembre “es una fuente de trabajo” para gran número de personas. “Entre kioscos y mesas en la calle hay 15 mil familias que hacen desde unos pesos extras para las fiestas hasta dinero para otras cosas”, calculó.

En tanto, para el director de Meteoro, Daniel Kaczka, la merma en la importación responde en parte a una nueva norma de la Dirección General Impositiva (DGI) –de diciembre de 2013–, mediante la cual se designa como “agentes de percepción” del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a los fabricantes e importadores de fuegos artificiales “por las enajenaciones que realicen de los referidos bienes”. El monto de la percepción “se determinará aplicando el 60% al impuesto incluido en la operación”.

Kaczka dijo que las empresas descuentan este monto, pero esto no es posible para los particulares que ponen un puesto en la calle durante algunos días de diciembre. “A algunos de nuestros clientes se les incrementó el costo”, expresó.

En Arcoiris –otra de las firmas importadoras– sostuvieron que, a pesar de la caída en las importaciones, “las ventas van bien”. De hecho, su responsable, Ricardo Izquierdo, estimó que tendrán un aumento de entre 15% y 20% en los volúmenes comercializados respecto al año pasado.

El fuerte de la empresa –nacida en 1975 en la ciudad de Florida– son los shows de fuegos artificiales. Recién hace tres años incorporó a su portafolio la importación de su propia línea de productos de venta libre.

Izquierdo indicó que “la realidad argentina” de los últimos años incidió, no en una disminución de la cantidad de eventos –sobre todo trabajan en Montevideo y Punta del Este–, pero sí con un menor despliegue en los shows. Los shows de fuegos artificiales se desarrollan a lo largo de todo el año, y son los que permiten a la empresa subsistir más allá de la zafra de diciembre.

Prato, de Mundo Pirotécnico y ZigZag, señaló que si bien también realizan este tipo de shows, no hacen la diferencia en su caso. “Algo se trabaja durante el año, pero obviamente dependemos de la zafra. Si una empresa tiene una mala zafra, prácticamente es la perdición”, afirmó Prato, y añadió que esta época representa el 80% de su negocio.

En tanto, Kaczka, de Meteoro, sostuvo que la línea de pirotecnia es una de las que tiene su empresa (Trick SA). “La parte de fuegos es muy limitada, para dos días del año, Nochebuena y 31 de diciembre. Durante el año hay alguna actividad, pero es menor, chiquitaje; no es una venta continua”, dijo.

Mercado negro
Los empresarios consultados indicaron que hoy la entrada ilegal de esta mercadería no es un gran dolor de cabeza para el sector, lo que sí sucedía tiempo atrás.

De todas maneras, sí admitieron que esto puede ser un problema en la frontera.

Para Prato, en zonas fronterizas “es inevitable” que se produzca este fenómeno.

“En Uruguay teníamos hace 25 años la vergüenza nacional de que el artículo más vendido era de contrabando: la famosa bombita brasilera. Por suerte, ahora eso no existe más”, concluyó el director de Mundo Pirotécnico y ZigZag.

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