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Balance del seven: el mundo se aleja

Uruguay terminó en 20º en el Mundial, igual que en 2009 y 2013; desde el juego está más lejos que antes

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22 de julio de 2018 a las 15:05

Los Teros VII cerraron ante Uganda su actuación en el Mundial de Seven de San Francisco con la misma sensación de todo el fin de semana: de que sufrieron el torneo. Al descanso perdían 0-31 y al minuto del segundo tiempo 0-38, con dos jugadores menos -una amarilla y dos rojas-. Luego vino la remontada, a puro corazón, para cerrar con un 38-28 que aunque dejó una mejor cara, no varió el balance final de un torneo que no fue bueno.

Los Teros terminaron 20º, el mismo de Dubai 2009 y de Moscú 2013. Ganaron un partido -esperable ante Papúa Nueva Guinea- y perdieron tres, con Japón (31-7 esperable ante un rival lleno de fijianos) Hong Kong (31-7 más amplio que lo previsto pese a que los asiáticos eran favoritos) y el 38-28 final ante los ugandeses en un partido donde los celestes partían como favoritos.

Pero más allá de la ubicación final, el balance de Los Teros VII en el torneo fue el de la estricta lógica de acuerdo a la realidad que se vive hoy, lo que no quita que preocupe. Uruguay hizo una buena preparación comparada con las últimas campañas, el DT Luis Pedro Achard contó con todos los jugadores que pidió, incluidos algunos del XV, y además el equipo tuvo varios torneos internacionales de preparación, que se los ganó en la cancha al conseguir en el Circuito Sudamericano la clasificación a la Qualy de Hong Kong y a las etapas del Circuito Mundial Vancouver y Las Vegas. Luego completó con la medalla de plata en los Odesur, tras ganarle la definición a Argentina.

De todos modos, la realidad de Uruguay no está muy lejos que la que mostró en San Francisco. En la ubicación, pero sobre todo en el juego. Es que hoy en seven no solo está lejos de los habituales del circuito: también lo está de aquellos que pelean por ser plaza permanente, como Hong Kong, Irlanda o Chile. La distancia en puestos no es grande –Chile y Hong Kong fueron 17º y 18º, Irlanda el 10º- pero sí en juego.

Y es lógico que así sea: la prioridad del rugby uruguayo es el XV, y con una base de jugadores estrecha, prioriza los recursos allí, y cuando puede cede al VII. Por más que ha logrado en los últimos tiempos separar los caminos de ambos seleccionados y formar la selección de seven con valores jóvenes y algunos veteranos especialistas, para este Mundial convocó a Gastón Mieres y Nicolás Freitas, dos de los 15 jugadores profesionales contratados por la URU en este año, aunque Freitas se perdió la jornada final por lesión en el hombro. En la medida que no había competencia de XV, fueron cedidos al seven.

De hecho, esa prioridad para el seven en este año también se reflejó en que tres jugadores de Los Teritos, Manuel Ardao, Valentín Grille y Juan Garese, fueron citados aún a días de jugar el Mundial M20.

Pero ese buen plan de los últimos meses -el proceso arrancó en octubre- no alcanza ante las potencias, que están en una galaxia diferente y por momentos parecen jugar a otro deporte. El problema es que ya tampoco para competir con esos países que están cerca. Chile, por ejemplo, ha hecho del seven una prioridad, en parte por la ventaja que le ha sacado Uruguay en XV. Por eso, ante la simultaneidad de campeonatos privilegia el juego reducido, y además tiene un fuerte apoyo de su Comité Olímpico –la gran fuente de financiamiento del seven en todo el mundo, al ser deporte olímpico-. En ese marco, los chilenos realizaron, antes del mundial, una preparación de varios días en Fiji, algo impensado para los celestes.

Desde el juego, el menor tamaño de los jugadores uruguayos es una gran desventaja, y por eso es clave aplicarse al sistema de juego, algo que no pasó. El juego siempre pareció previsible (allí habría que ver cuánto es responsabilidad del sistema y cuánto de la toma de decisiones, algo que escapa a este análisis). Lo cierto es que Uruguay se repitió en varias oportunidades en la intención de un juego vertical para el que carece de poderío físico, lo que derivó en que muchas veces el portador quedara aislado cuando se apartaba de la estrategia de juego de tres jugadores en una unidad. Cuando tuvo más paciencia y conservación consiguió resultados, además de las individualidades de Mieres y Manel Ardao, de los pocos que ganaron duelos en el uno a uno. Además falló rematadamente en las salidas, propias y ajenas, con lo que no tuvo la pelota, un pecado para un equipo con los hándicaps que da el celeste. Y encima, tuvo un serio problema de indisciplina, con cuatro tarjetas a lo largo del torneo, además de varios rendimientos individuales que no estuvieron dentro de lo esperado -las mejores actuaciones fueron de Mieres, Manuel Ardao y Schroeder-.

La cuestión entonces será seguir explorando caminos, desde lo económico, desde lo organizativo, desde el juego, para lograr mejores condiciones para el seven, sin afectar a la gallina de los huevos de oro, que es el XV y lo seguirá siendo gracias a sus triunfos. Mantener una base y respetarla lo más posible. Seguir exponiéndose a este tipo de competencias para ganar roce. Quizás, privilegiar más lo físico que el juego de manos, en un paisaje donde todos los equipos son, primero, enormes. Y ante todo, la principal herramienta es común a todos: seguir ampliando la base, para compartir recursos lo menos posible.

El camino en la Copa del Mundo


Debut: 7-33 ante Japón

Uruguay arrancó con derrota ante Japón 33-7, que lo llevó a disputar los puestos 17-24. Los nipones presentaron un equipo titular con seis extranjeros -cuatro de Fiji, dos de Tonga y uno de Nueva Zelanda-. Impuso un juego físico que dominó a los celestes, agravado porque Los Teros VII fallaron en las salidas -no tuvieron la pelota en todo el primer tiempo- y muchos tackles, para irse al descanso con un definitorio 0-26, que luego maquillaron en el complemento con otra cara y un parcial de 7-7.

Cuartos copa bowl: 21-19 a Papúa Nueva Guinea

Al día siguiente, ante Papúa Nueva Guinea, el equipo mejoró, en actitud y juego, aunque cometió varios errores de manejo que impidieron traducir en puntos ese dominio territorial, y para peor Papúa aprovechó sus pocas chances para correr la cancha y ponerse 19-14 con menos de un minuto por jugar. Sin embargo un try uruguayo en la hora con gran conversión esquinada de Guillermo Lijtenstein le permitió a los celestes pasar 21-19 en la última pelota y así evitar el alargue.

Semifinal bowl: 7-31 ante Hong Kong

Los asiáticos eran favoritos, aunque la diferencia fue mayor en el score a lo que podía preverse. Si bien debió haber sido menor los celestes casi nunca tuvieron la chance de estar en partido. Arrancaron con buen manejo, pero como es habitual, sin capacidad para romper la defensa rival. Tras un knock on, Hong Kong sí fue vertical, ganó la ventaja tras jugar a una espalda en la defensa celeste. En esa jugada Plottier se golpeó la mano, Puig terminó recibiendo una amarilla por knock on intencional y apareció el espacio para el try rival, que en la siguiente jugada aprovechó la ventaja numérica y se puso 12-0. Uruguay reaccionó, tuvo paciencia para usar la pelota y terminó llegando al try en una buena jugada desde el line, con Schroeder jugando vertical y ganando la ventaja para pasársela a Mieres, que puso el 12-5. Los Teros VII necesitaban la pelota en el complemento. Y aunque la tuvieron, no tuvieron el territorio. Se repitieron en un juego vertical que no les permitió ganar el contacto, y en cambio, generaron un penal que volvió a darle la pelota al rival, para el try del 17-5. Los dirigidos por Luis edro Achard se jugaron el resto, pero una pelota perdida en ataque terminó con una contra hongkonesa para el 24-5, y con el partido ya quebrado, el 31-5 en la última pelota .

Final 19º lugar: 28-38 ante Uganda

Un partido loco, con el equipo extenuado física y mentalmente. Con tres tarjetas (dos amarillas y una roja), Uganda lo pasó por encima hasta ponerse 38-0 a los 8 minutos. Allí llegó la reacción uruguaya, que con seis jugadores hizo 28 puntos y dejó la sensación de que, con otra intensidad en el arranque del partido, se podría haber llevado la victoria.


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