La visita de a Turquía comenzó el martes en un ambiente conciliador que propició llamamientos al diálogo interreligioso por parte del Papa y de las autoridades turcas.
La visita de a Turquía comenzó el martes en un ambiente conciliador que propició llamamientos al diálogo interreligioso por parte del Papa y de las autoridades turcas.
"El mejor camino hacia adelante es la vía de un diálogo auténtico entre los cristianos y los musulmanes, basado en la verdad (....), respetando las diferencias", afirmó el Papa tras reunirse con el mufti Ali Bardakoglu, director de Asuntos Religiosos.
Horas antes de partir a Letonia para asistir a una cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, tuvo un gesto de deferencia excepcional con el Sumo Pontífice al recibirlo al pie de la escalerilla del avión.
Turquía es uno de los máximos defensores de esta Alianza de Civilizaciones, impulsada en 2004 por presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, para acercar las instituciones y la sociedad civil con vistas a superar prejuicios.
Erdogan explicó al Papa que "el islam es una religión de amor y tolerancia" y dijo haber obtenido su respaldo para una adhesión de Turquía a la Unión Europea.
Bardakoglu, muy crítico en el pasado con el discurso del Papa en Ratisbona, que relacionaba implícitamente islam y violencia, optó por un mensaje igual de conciliador, aunque franco.
Aparte de las reuniones políticas, que incluyeron un encuentro con el presidente turco, Ahmet Necdet Sezer, el Papa acudió al mausoleo de Mustafá Kemal Ataturk, quien proclamó la República en 1923.
Bajo un dispositivo de seguridad draconiano, el Papa inició esta visita con el firme propósito, dijo, de alcanzar "un compromiso para la comprensión y el diálogo entre las culturas".
Uno de los temas centrales de este viaje sigue siendo el diálogo ecuménico católico-ortodoxo, motivo por el cual se reunirá con su anfitrión Bartolomeo I, patriarca ecuménico ortodoxo de Constantinopla.
(AFP)