La oposición pidió tantas veces la renuncia del ministro del Interior que la frase se convirtió en un latiguillo. Ante un apagón de luz, algún bromista gritó: “¡Renunciá, Bonomi!”. Si Luis Suárez erraba un gol abajo del arco: “¡Renunciá, Bonomi!”. Pero Eduardo Bonomi resistió las críticas y se mantuvo en el cargo durante los cinco años de gobierno junto a su compañero de guerrilla José Mujica como un perro fiel.
Bicho, el perro guardián de Mujica
La oposición se cansó de pedirle la renuncia y encontró eco en marchas, pero el gobierno respaldó al ministro y respondió con un plan que pretende expandir