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El cine de los Estados Unidos, producido en su mayoría en los estudios de Hollywood, puede tener un montón de defectos atendibles. Pero entre sus méritos está la velocidad de respuesta que tiene frente a hechos de actualidad reciente. Ya sea en las dos guerras mundiales, o el asesinato de John Kennedy, la guerra de Vietnam, el festival de Woodstock, el caso Watergate, la primera guerra del Golfo Pérsico o el atentado de las Torres Gemelas, el cine estadounidense ha filmado a muy poca distancia temporal de los hechos, en un esfuerzo entre taquillero y casi periodístico de registrar para la historia ese evento.

Ahora le tocó el turno a Osama Bin Laden y su muerte, provocada por la entrada en su residencia de un comando especial del ejército de los EEUU a principios de mayo del año pasado.

Al frente de la filmación de la película se encuentra la oscarizada directora Kathryn Bigelow ha elegido la ciudad india de Chandigarh y las regiones de Punyab y Rajastán, en el norte del enorme país asiático, como escenarios para el film sobre la muerte del líder de Al Qaeda.

India como Pakistán
El equipo de la cineasta estadounidense empezó a rodar algunas escenas el jueves pasado en Chandigarh, situada a unos 600 kilómetros de la montañosa localidad paquistaní de Abbottabad en la que el pasado mayo comandos de EEUU acabaron con la vida de Bin Laden.

Las primeras tomas en esta ciudad limpia y de trazo cuadriculado, de un millón de habitantes, que fue diseñada en los años cincuenta por el arquitecto suizo Le Corbusier, se han hecho en una dhaba (restaurante) y en otros comercios de esa ciudad.

Los emplazamientos han sido decorados con letreros en urdu, la lengua oficial en Pakistán, al tiempo que los tradicionales rickshaws han sido pintados con el colorido estilo del país vecino.

Según fuentes del equipo de rodaje citadas por varios medios locales, Bigelow ha elegido además otros puntos de las regiones indias del Punyab y Rajastán para distintos tomas de la película, que no se rueda en Pakistán por motivos de seguridad. Más allá del conflicto fronterizo que existe entre los dos países, y que provocó una conflicto armado en el pasado, la muerte de Bin Laden en una operación unilateral de EEUU causó un gran malestar en el gobierno y ejército de Pakistán y ha sido uno de los detonantes del deterioro de la relación bilateral durante el año pasado.

El mismo equipo
El equipo de producción ya trabajó con Bigelow en Vivir al límite, con gran éxito en premios internacionales, destacándose sobre todo en los Óscars.

Bigelow encontró una buena horma funcional que pretende seguir usando. Con ella a la cabeza de la pirámide jerárquica, este película repite al guionista Mark Boal, un reconocido periodista investigador que escribió en 2005 para la revista Playboy desde Irak una entrevista a un sargento que había actuado como experto en bombas en Irak y así concibió las piezas que luego conformaron el guión de Vivir al límite, por el que también recibió una estatuilla dorada.

Luego de esto, Boal se transformó en un referente periodístico en la región. En 2007 realizó para la revista Rolling Stone una serie de artículos sobre las tropas estadounidenses en Afganistán.

El guión de la muerte de Bin Laden conforma una especie de trilogía del escritor sobre la presencia de los Estados Unidos en Medio Oriente y Asia.

En los roles técnicos también están los mismos expertos que hicieron de la historia de los detonadores en Irak una gran película.

Quizás el proyecto, que todavía no presenta ningún nombre oficial (de hecho, paarte en el sitio imdb.com con el nombre genérico de Untitled international thriller), sorprenda por su virtual ausencia en actores destacados. La actriz principal es Jessica Chastain.

La filmación tiene una proyección temporal de tres a cuatro meses, y más el trabajo de posproducción la fecha tentativa para el estreno está pautada a mediados de diciembre de este año. Algunos periodistas del espectáculo ya preveen que la película de Bigelow será gran protagonista de los Óscars del año que viene.
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