26 de abril de 2026 5:00 hs

2001, Argentina. Un programa de televisión promete crear a la primera girlband del país. Mientras Destiny's Child y las Spice Girls siguen sonando alrededor del mundo, las argentinas llegaban de miles al estadio Ferro para tener una oportunidad. La chance de convertirse en la próxima estrella argentina.

En un país que atravesaba una de las crisis económicas más importantes de su historia, una convocatoria que se divulgaba por radio y televisión se presentaba como la oportunidad de alcanzar un sueño que parecía imposible. Popstars: tu show está por comenzar, un concurso de canto, baile, talento y carisma, se convertía entonces en el pase dorado a un sueño que creían imposible.

Virginia Da Cunha, Lourdes Fernández, Valeria Gastaldi, Lissa Vera e Ivonne Guzmán no lo sabían –aunque quizás lo intuían– pero serían las elegidas para formar un grupo que se convertiría en el furor-pop de los 2000: Bandana.

“Era mi futuro y el futuro de mi familia”, dice a El Observador Lissa Vera, 25 años después de presentarse en aquel concurso que le cambió la vida.

Hija mayor de una familia trabajadora, Vera sentía la responsabilidad de aportar económicamente en su casa. Una oportunidad, no solamente de trabajar, sino de trabajar en algo que siempre había soñado. “Era un sueño que me parecía imposible antes. La tele era mucho más elitista, más exclusiva. Y al venir de afuera, así de cheto no entrabas. Tenías que tener un contacto o tenías que tener mucha suerte como para encontrarte con la persona indicada. Era más complicado. Y se abrieron unas puertas que jamás creí que se podían llegar a abrir”.

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Para Virginia da Cunha, era una oportunidad de alcanzar eso que entiende que es su "misión" en la vida: ser canal, mensajera.

Si bien no di mi mensaje estando en Bandana, me posicionó en un lugar donde la gente me escucha. Me dio una plataforma para un propósito mayor. Conectar con el arte, el disfrute y el juego, es algo que nadie debería dejar de experimentar y es parte del mensaje que tengo que dar: nunca dejar de ser niño. Al final fueron 25 años para entender eso, que lo más lindo es cuando nos estamos divirtiendo como niños arriba del escenario”.

Lourdes Fernández venía de una educación musical de conservatorio y con una exploración diversa: había pasado cantar en el Teatro Colón a tener una banda funk psicodélica. Pero, hasta entonces, no se veía como una estrella pop. “El pop estaba mal visto en ese momento. Aprendí a respetar lo diferente, lo que a mí por ahí no me gustaba y antes señalaba con el dedo desde mi casa. Hay que hacer para entender. Fue un crecimiento gigante. Si no la hubiese pegado con mi música, hubiese sido una tarada. Hubiese seguido con ciertos prejuicios”.

Lo que siguió fueron siete discos de platino –por la venta de más de 450.000 copias de sus tres álbumes de estudio–, 150 shows en el Gran Rex, giras internacionales, la banda sonora de Lilo & Stitch( Muero de amor por ti) y una película: Vivir intentando.

La vertiginosa subida de una girlband sudamericana.

Hubo una época a inicios del milenio donde las chicas ostentaban pantalones de tiro bajo, tops de colores, ombligos al aire y peinados puntiagudos y un CD daba vueltas y más vueltas en un discman que no deja de reproducir las mismas voces: el canto de cinco muchachas que se convirtieron en un fenómeno poco común con canciones que se posicionaron como hits como Guapas, Maldita Noche o Llega la Noche.

Entonces llega la noche
No hay tiempo para reproches
Yo no me pierdo esta noche
La vida se empieza a celebrar

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Pero nada de eso era seguro cuando Lisa Vera se sentó frente a su padre y recibió una pregunta que parecía definitiva: “¿Qué querés hacer de tu vida?”. Su hija, lo tenía claro: prefería cantar y bailar y vivir de eso antes que terminar la carrera universitaria que había comenzado con dudoso éxito. “Me dice, si lo vas a hacer, entonces, hacelo bien y no te quedes con el cuento. Y no te quedes en el camino. Sé buena, no seas mediocre. Si no, no vas a llegar a ninguna parte. Ni siquiera con esto que te gusta tanto”.

Con ese consejo en mente, llegó a la fila interminable a las afueras del Estadio Ferro. Miles de chicas de entre 18 y 25 años llevaban su talento a cuestas para ofrecérselo a un jurado que definiría su futuro. Un recuerdo que, dependiendo a quién se le pregunte, adquiere otros matices.

– Había 3.000 minas, una que cantaba mejor que la otra, aparte divinas, espléndidas, bien vestidas. Yo era un loco, era una espantapájaro.
– Las minas estaban todas re locas y cantaban a los gritos.
– Entre medio de de todo eso había un par de minas estupendas, ¿me entendés? Por lo menos las que yo vi.
– Claro, las que yo vi eran otras.

Finalmente, 20 mujeres fueron seleccionadas para comenzar una búsqueda exhaustiva de la banda del momento. El público quedó pegado a la pantalla de la televisión para saber quiénes serían las que sonaran en las radios.

Y fueron ellas.

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Entonces comenzó una carrera en la música que las llevó a consagrarse como una de las bandas pop femeninas más exitosas de la música latina. Cinco mujeres como las voces, los rostros, y los cuerpos que pondrían en movimiento el éxito de una agrupación que parecía imparable: mega-shows, giras internacionales, influencia estética, y merchandising desde pañuelos para la cabeza hasta álbumes de figuritas con la promesa de un viaje a Disney junto a ellas. Cinco mujeres de diversos orígenes, con contextos dispares e historias propias que desde ese momento comenzaron a tener un camino en común. Y que se convirtieron, de un día a otro, en el sueño de una generación.

“Yo compadezco a las chicas que están como solistas. Debe ser muy jodido. Realmente nosotros nunca se nos fueron los pies de la tierra. Para nosotros la fama era un medio, no era un fin”, considera Fernández.

El cambio de estilo de vida fue radical. "Los tiempos ya no los manejábamos nosotras, ni las decisiones. Era una vida en la que había que acatar, que no la habíamos diseñado nosotras”, recuerda por su parte Da Cunha. “A nosotras nos generaba un cortocircuito eso: vivir algo que queríamos, pero a la vez era la propuesta de otro”, agrega Vera.

"Nos adaptábamos todo, pero en un momento cuando nosotros esperábamos tener un poco más de injerencia, participación, no sucedía y eso nos generaba mucha frustración".

La banda les dio vuelta la vida. Un sacudón que amortiguaron “con terapia y aguantando”. "El cuerpo empezaba con todo tipo de síntomas. Cada una con distintos síntomas, atajándonos entre nosotras. Cuando uno no es coherente consigo mismo, se empieza a enfermar. Y eso se empezó a notar hasta con el público. Sentíamos que estábamos defraudando a nuestra gente", dice Da Cunha.

"Por eso fue una cuestión también de respeto, ¿viste? Hasta acá", agrega Lourdes Fernández. Ese “hasta acá” llegó en 2004, cuando decidieron terminar con el proyecto en su momento más alto. “Son los días que más disfrutamos, los últimos. Sabiendo que después éramos libres”, dice Da Cunha.

De ese trayecto movedizo y vertiginoso hay pocos testigos. Solamente ellas cinco reconocen que entienden la dimensión del terremoto y los pormenores de las réplicas.

“Es una hermandad, porque es gente que aparece en tu vida, que uno no elige, como los hermanos, completamente diferentes”, define Fernández.

El regreso, 25 años después

De aquel momento transformador pasaron ya 25 años. Una ola nostálgica y cálida envuelve a quienes crecieron con su música cada vez que suena una de sus canciones. Quizás alguna todavía guarde el discman.

Lourdes, Lissa, Virginia y Valeria decidieron volver a subirse al escenario, porque si bien en 2016 hicieron un show de regreso los 25 años de aquel casting que les cambió la vida ameritaba una celebración. “No había conciencia hace 25 años de lo que estábamos viviendo. Hoy por hoy somos conscientes del proceso y de que cada paso que damos es importante”, dice Fernández.

“Vamos a disfrutar, esa es la premisa”.

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Luego de dos funciones con entradas completamente agotadas en Argentina, en el Teatro Gran Rex, Bandana vuelve a Montevideo el próximo 9 de mayo en el Teatro de Verano con todos los hits del milenio, las coreografías precisas y los vestuarios. También, con una diferencia sustancial: la totalidad de las decisiones están en sus manos.

“No hay nadie que decida por nosotros. No tenemos ni un manager, ni un socio. Somos nosotras”, dice Vera.

Ese cambio de paradigma, confiesan, fue difícil de lograr. Ya sea por la aparición de alguien que podía ser un manager, una productora o una discográfica. La tentación de delegar su historia siempre estaba al alcance de la mano. “Es difícil hacerse cargo de un barco tan grande como es el de Bandana. Podríamos haberlo encallado, chocado con una franca austral, pero logramos algo maravilloso”, considera.

"Ahora lo estamos llevando más desde un lugar de intuición y del sentir, no tanto de buscar un resultado. Disfrutarlo, dejarnos llevar por lo que la gente nos devuelve", comenta Lourdes.

"Lo estamos viendo desde un lugar de energía femenina y no tanto como antes, que estaba liderado por la energía masculina: era una gran empresa, era un gran negocio, era cantidad y más y más. Todo se resumía en vender. Ahora es un homenaje, una celebración compartida, un agradecimiento, una resignificación. Tiene un propósito mucho más profundo”, agrega Da Cunha.

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Al igual que en 2016, el regreso deja al descubierto al mismo tiempo la ausencia de Ivonne Guzmán, exBandana y vocalista de La Delio Valdez. “Es una persona a la que mirás a los ojos y va a entender todo. Pero respetamos nuestra agenda y la de ella. También al entender todo, también entendemos en la sintonía en la que ella se encuentra”.

“Cada paso que hacemos lo estamos haciendo firme. Y eso también genera que pueda haber un futuro. Cada cosa se va disfrutando de su tiempo, se va armando y se desprende de manera orgánica. Entonces, puede suceder. Y eso es lo más lindo de esta etapa", dice Vera mientras deja abierta una puerta hacia el futuro.

De todas maneras, sea cuál sea la proyección de la banda, las artistas aseguran que “se vienen nuevas canciones de Bandana”. Y esa noticia es, en algún punto, la intención de un proyecto que no espera apuntar únicamente a la revalorización de la nostalgia. Es, según dicen, una mirada al aquí y ahora. "Hoy tengo ganas de expresar esto que aprendí, esto que no conocen de mí. Cada una aportando desde su individualidad. Entonces está muy conectado a nuestro presente. No importa si va a haber más o cuál es la búsqueda hacia el futuro. Volcamos toda nuestra creatividad y potencial hoy”, dice Da Cunha.

Cuando piensan en nuevas canciones, las Bandana parecen no tener el peso de sus éxitos en sus espaldas –ni una urgencia por buscar el sonido de la banda 25 años más tarde– sino la intención de mostrar el repertorio de Bandana que nunca salió a la luz.

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“Yo me volví a enamorar de todo el repertorio de una manera insólita. A todas nos pasó lo mismo. Nos volvimos a enamorar incluso de las que no nos gustaban, ahora también nos gustan. Es distinto cuando te obligan, que cuando lo volvés a elegir”, dice Da Cuña cuando se le pregunta por el cancionero.

Bandana fue la banda que acunó a una generación. Una formación cercana, local, alcanzable. Un sueño que, desde entonces, no parece estar tan lejos. Y sus canciones se asentaron en el repertorio popular como íconos del pop. Canciones que incluso han sido reversionadas por nuevas estrellas argentinas, como Emilia Mernes en su última gira, como una señal de permanencia.

"Nos sentimos honradas realmente. Sobre todo viendo que se reproduce", dice Lourdes.

“Todas se inspiraron con Bandana, dejó la semilla que hoy las lleva a llenar estadios”, considera Da Cunha mientras hacen un repaso de los grandes nombres del pop argentino contemporáneo.

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La televisión vuelve buscar una estrella pop

Popstars, el programa en el que comenzó todo, anunció su regreso a la televisión en 2026. Una temporada que contará, más de dos décadas después de su última emisión, con la conducción de Nicolás Vázquez. “A mí no me llamaron, pero me postulé”, dice con humor Lourdes.

– Por el momento no vamos a participar. Aparecemos en todos los adelantos.
– De hecho la promoción nos tiene a nosotras cantando.
– Es el espíritu que le sopla a la nuca lo que viene.
– Yo estoy buscando una doble de Lourdes hace bocha, boludo. Así que, voy a prestar mucha atención.

Ahora, las Bandana se dirigen a quienes, como ellas, están en busca del sueño pop. "El mensaje para cualquier artista que quiere llegar a dónde sea es conectá con vos mismo, realmente buscá qué es eso que tenés para decir, hacelo a tu estilo, confía en vos y no te compares. No busques lo que está de moda. Creo que cuanto más genuino uno es, más puede movilizar al otro", sugiere Da Cunha.

Vera también apuesta a la autenticidad y aconseja a quienes quieran, como ella, vivir de la música. "Somos el referente, eso es muy loco. Es el referente de un montón de chicas que van a ir a presentarse, teniendo un antecedente de que es un reality que toma en serio a los artistas. Cada día es algo nuevo y lo que sucedió no vuelve a suceder. Que apunten a ser ellas y que lleguen más lejos que nosotras. Eso sería espectacular, ahí hicimos un buen trabajo".

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