Blancos asumen riesgo de perder voto conservador
Efecto Lacalle: Con la renuncia del líder herrerista el PN se corre hacia el centro
Luis Alberto Lacalle recién había renunciado a una eventual candidatura presidencial para las elecciones de 2014 y ya se escuchaban las primeras reacciones en la puerta del Platense Patín Club. “(Pedro) Bordaberry se debe estar frotando las manos”, comentó un militante pasado el mediodía del sábado 11. El hombre no abundó en su análisis pero, en las últimas horas, varios dirigentes nacionalistas se preguntan si, finalmente, el paso al costado del líder herrerista no dejará huérfanos a los votantes blancos más conservadores.
Esta preocupación tiene sus fundamentos. El ala más “progresista” del Partido Nacional ya está ocupada por Jorge Larrañaga (Alianza Nacional) quien, entre otras cosas, ha practicado una política de colaboración con el gobierno de José Mujica y se ha opuesto a la campaña de recolección de firmas para bajar la edad de imputabilidad que impulsan el Partido Colorado y el Herrerismo.
Ahora que Lacalle dio un paso al costado ¿quién se encargará de representar el voto blanco más cercano a la derecha? Ocurre que los principales dirigentes herreristas en la línea de sucesión de Lacalle han dicho que el sector debe abandonar su imagen “conservadora” de antaño. Es así que, en mayor o menor medida, los senadores Luis Alberto Heber y Gustavo Penadés, y los diputados Luis Lacalle Pou y José Carlos Cardoso se manifestaron a favor de la legalización del cultivo de marihuana y de aceptar la unión gay y la adopción de niños por parte de parejas de homosexuales. Incluso, Cardoso convocó a sus compañeros a admitir que en el partido conviva una corriente favorable a la despenalización del aborto, cuestión vedada entre los blancos hasta hace no mucho tiempo. Por otro lado, el colorado Bordaberry no quiere saber nada con drogas legales, interrupciones de embarazos, ni nuevos derechos para los homosexuales.
El diputado Cardoso reconoció que tras la renuncia de Lacalle el Partido Nacional corre riesgos que es necesario correr. “Por supuesto que los partidos Colorado y Nacional tienen una línea de toque con el elector más conservador. Y por supuesto que se corre el riesgo que parte de ese electorado se vaya con Bordaberry. Depende de nosotros impedirlo”, dijo a El Observador. También señaló que el Partido Nacional ha perdido muchos votos “por izquierda” que es preciso recuperar. En tanto, el senador Penadés dijo a El Observador que el Partido Nacional debe tener cuidado en el armado de su discurso, porque la opinión pública “ya no corta los mensajes con bisturí; los corta con un hacha”.
“Creo que este es un desafío para todo el Partido Nacional. Tenemos que asumir posturas liberales en muchos temas, y en muchos otros tenemos que mantener los postulados tradicionales nacionalistas”, afirmó. Penadés dijo que, por ejemplo, los blancos deben de dejar sentado que le han ganado “la batalla intelectual” a la izquierda en cuanto al rol del Estado y el del mercado.
“Más de izquierda”
En las elecciones de 1984, el voto “conservador” favoreció a la candidatura del colorado Julio María Sanguinetti en desmedro del blanco wilsonista Alberto Zumarán. En 1989 Lacalle recuperó ese electorado para el nacionalismo pero, progresivamente, el Frente Amplio lo fue minando por el otro flanco.
El pasado sábado, en la Convención, antes de que Lacalle renunciara a su eventual candidatura y al Directorio, varios dirigentes hablaron sobre la necesidad de que el partido busque los votos de la “centroizquierda”. Así lo hicieron, entre otros, el intendente de Colonia, Walter Zimmer, y Larrañaga, quien consideró que al Frente Amplio “no se le puede decir izquierda porque más de izquierda eran Saravia y Wilson”.