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Los blogs, como toda tendencia, obedecen a la ley de los ciclos de los organismos vivos: nacen, crecen, decaen y mueren. Según algunos analistas muy prestigiosos como el estadounidense Paul Boutin, que opina en la revista Wired, están viviendo la etapa más dolorosa: la decadencia.

Las razones son claras: la competencia los está aniquilando. La necesidad de decir “acá estoy” a través de la telaraña virtual se puede satisfacer de forma mucho más rápida y fácil por medio de sitios como Facebook, y más, todavía, por medio de Twitter, esa maravilla de la brevedad, que hace que hasta los más lerdos lleguen al límite de las posibilidades, en cuanto a cantidad de texto, y que hasta los más perezosos lean los comentarios completos.

La web esconde un enorme cementerio de blogs, con actualizaciones cada varios años, en el mejor de los casos. Hay también miles que sobreviven; gente que sigue escribiendo, sin importarles que nadie, o muy pocos, los lean.

Los blogs que gozan de mejor salud son los blogs profesionales, escritos por un equipo de especialistas en áreas específicas y editados por periodistas, todos remunerados.

Boutin escribió un obituario de los blogs personales y de aficionados en general, con una recomedación a quienes estén pensando en generar un nuevo diario virtual: “No lo hagas. Y si ya lo hiciste, termínalo”.

Ese sombrío consejo tiene que ver con que las probabilidades de que alguien lea lo que el bloguero aficionado tiene para decir son mínimas, y para qué molestarse, se pregunta Boutin, si se puede opinar en las redes con posibilidades de ser escuchado mucho mayores y entablando un diálogo mucho más fluído.

En las listas de los blogs más importantes, como el Top 100 de Technorati, sólo aparecen productos profesionales y la mayoría de ellos son revistas digitales.

Lo que está de moda ahora, entonces, es lo impersonal, lo mismo que pasaba antes de la aparición de internet: los contenidos elaborados por editores y especialistas.

La edad de oro
No siempre fue así. La blogósfera supo de tiempos heroicos, entre 2002 y 2004, en los que los comentarios en los blogs personales aparecían arriba en las búsquedas de Google, alimentados por links que creaban otros blogueros entusiastas.

En 2011, las probabilidades de que un comentario en un blog sobre Medio Oriente, Luis Suárez o cualquier otro tema candente aparezca en una búsqueda de Google, son casi inexistentes.

Boutin entiende que los blogs personales mantendrán el nicho del insulto, las diatribas con políticos y estrellas del deporte o del cine y hasta se atereve a sugerir que está bien que sea así; que las redes, y sobre todo Twitter, enseñan el arte de la síntesis, y hasta se toma a pecho su propio consejo, resumiendo su comentario en un tweet donde lo dice todo y se despide “Te veo en Facebook”.

La blogósfera no se rinde, sin embargo, y los comentarios sobre la despedida a los blogs de Boutin pululan.

Los argumentos a favor de la vigencia de los blogs tienen que ver con los argumentos a favor de internet en general; se basan en el hecho de que se trata de la voz de los que no tienen voz y que en la red de redes es escuchada.

Douglas Karr, en The Marketing Technology Blog, dice que las modas pasajeras son Facebook y Twitter. que ya aparecerá algo mejor y que dentro de cinco años, en la lista de las actividades más frecuentes de la red estará buscar, bloguear y mandar mails, y no figurará Twitter ni Facebook.

De todas maneras está claro que la competencia profesional es desleal y que los que tienen mayor probabilidad de supervivencia son las comunidades de blogueros, como lo que sucede en el sitio en inglés Boing Boing, que recibe posts de cientos de entusiastas de la tecnología, el arte, la ciencia, la política o cualquier cosa que resulte interesante y cuyo tema o enfoque sea cool.

Celestes
En Uruguay, alguno de los primeros blogueros, como Sergio Fogel, mantiene la costumbre y el espíritu, en su blog junto a Pablo Brener sobre venture capital, innnovación, tecnología y antiburocracia (pablobrenner.wordpress.com).

Otra porfiada es Patricia Turnes, que mantiene su blog tellerladiosa.blogspot.com en donde insiste en integrar “literatura, arte, mitos, psicología arquetípica, astrología y tarot desde una perspectiva espiritual y feminista”, con la idea de “recuperar los valores positivos, nutricios y pacíficos de los tiempos pre-patriarcales”.

Blogs como cafemontevideo.com, un ejercicio de afirmación de la estética de los boliches de antes, y bastadedemolermontevideo.org, un llamamiento conservacionita, son bastiones de la identidad capitalina.

Resiste
Hay otro aspecto de la actividad de los blogueros y tiene que ver con la resistencia. Si bien Twitter y Facebook se demostraron eficaces para convocar a una movida específica, como se vio en la Primavera Árabe, los blogs son una herramienta de comunicación más adecuada para compartir frustraciones comunes en países donde no se pueden ventilar en público.

El caso de la bloguera Yoani Sánchez es emblemático. Sus posts desde La Habana merecieron reconocimiento internacional (sobre todo desde Estados Unidos, donde la revista Foreign Policy la nombró una de las mejores cien pensadoras globales) pero son, sobre todo, una oportunidad de hablar de lo que le pasa a los cubanos hoy.

Es estilo de Sánchez es directo: “No hay nada más frustrante, para quien cruza la línea entre callarse y opinar, que ser recibido al otro lado por el recelo. Esa eterna sospecha que nos han inoculado desde pequeños se erige como el producto mejor logrado del castrismo. Estoy harta de temerle al otro, de siempre preguntarme cuáles son sus reales intenciones, de creer que se acerca para informar, mentir, fisgonear. Renuncio a la cautela”.

Es un comentario y a la vez un llamamiento; una descripción de color local y a la vez una protesta. Es un estilo que solo puede florecer en un blog.


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