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Un día de 2009, Nicolás Tosi (31) fue a visitar a un conocido a su campo en Canelones y dedicó un rato a caminar por un monte de cítricos. Tosi se encontraba abrumado por la multiplicidad de ideas que surgían de la búsqueda de un tema para su tesis de grado de la carrera Licenciatura en Informática, la cual cursaba en el Universitario Autónomo del Sur –institución que luego se integró a la Universidad de la Empresa–.

Decidió hacer lo que hacía de niño: observar y prestar atención al mundo de su alrededor en ese preciso momento y lugar, sin importar nada más. Le llamó la atención que en algunas hectáreas los limoneros tenían frutos y en otras no. Apuró el paso para alcanzar al dueño y preguntarle la razón. Su conocido le explicó que algunas hectáreas las había tenido que sacrificar por la mala gestión del riego y otras fueron afectadas por una helada.

Así fue que se le ocurrió idear algo para su proyecto de tesis que evitara esos problemas en el agro. Tosi desarrolló una herramienta que, a través de sensores in-situ, es capaz de realizar cálculos que permiten la detección y manejo de tres fenómenos claves en el ciclo de vida de cualquier cultivo: estrés hídrico, heladas e incendios.

Una vez que finalizó la tesis, instaló el sistema en el monte de cítricos de un amigo en Lavalleja. “Es nuestro laboratorio. Al poco tiempo ya empezó a dar resultados y, a medida que eso pasaba, se iba convirtiendo más en un hobby que en un negocio. Nos empezamos a enamorar, a tal punto de cuidarlo, limpiarlo; es como un primer amor”, expresó. De esta manera nació Sari, una herramienta de precisión para el agro, que hoy es el producto estrella
de la empresa CEO & PHOIBÊ (www.sari.com.uy).

Presentación en sociedad
En abril de 2012, Tosi participó de la Expo Melilla y Sari se comenzó a dar a conocer. Unos meses después, se incorporó al equipo Silvanna Chakeyian (32), quien estudiaba Ingeniería de Informática en la misma institución que Tosi. Antes habían coincidido en una actividad del centro educativo y a ella le encantó el producto. Se imaginó un aparto grande con caños y válvulas y cuando lo vio en una fotografía no podía creer que fuera tan compacto. “No imaginaba como ese aparato pequeño podía hacer todo”, recordó Chakeyian.

Una semana después fueron hasta Minas y enseguida se entusiasmó. Comenzó a interiorizarse en su funcionamiento, comportamiento e instalación, requisitos y manejo en general, incluso hasta estudió su ensamblado y manufactura. Inmediatamente después que Chakeyian pasó a ser parte del equipo, se ocupó de realizar notas de prensa para distintos medios, lo cual despertó interés en el público.

Por otro lado, el proyecto requería a un experto en el área que pudiera avalar el producto y asesorarlos: fue así que dieron con el ingeniero agrónomo Manuel Filgueira.
“Fue una persona invaluable para el proyecto; primero profesional destacado en el rubro y luego amigo”, concordaron los emprendedores. Desde el principio, Filgueira fue exigente, pero siempre con el fin de mejorar la calidad y prestaciones de la herramienta.

Chakeyian recordó que en una ocasión les dijo: “¿Saben lo que me gustó de ustedes? Que yo los hundo, les pongo la pata en la cabeza, y se vuelven a levantar. Eso habla de ustedes, que cuando realmente se comprometen, cumplen. Y eso no es fácil de encontrar”.

Finalmente, el equipo se completó con la llegada de Pier Ciccariello (38). Chakeyian lo describe como el cable a tierra, que con sentido del humor hace que el trabajo sea disfrutable; siempre dispuesto a empaparse los pies en los días de lluvia y llenarse las manos de barro para instalar los sensores de Sari.

Ya como un equipo, en 2013 concibieron CEO & PHOIBÊ como una firma que busca ser pionera en brindar soluciones informáticas e innovadoras a aquellas empresas u organizaciones que no encuentran en el mercado herramientas tecnológicas aplicables a procesos indispensables para su negocio.

Primeros momentos
Conseguir el primer cliente no fue fácil. Los potenciales clientes que visitaban los alentaban a seguir con el proyecto pero, al mismo tiempo, cuestionaban su escasa trayectoria en el mercado. Según Chakeyian, los evaluaban por el tiempo y la experiencia que tenían, lo cual considera que no siempre es tan importante.

Una vez que se les explicaba el sistema, los potenciales clientes quedaban entusiasmados y animaban al grupo fundador pero, luego, no concretaban.
Tosi recordó ese duro momento: “Nos cuestionábamos qué estábamos haciendo mal. Y con el tiempo descubrimos que era la gente la que no se animaba a tomar el riesgo”.
Muchas veces pensaron en abandonar el emprendimiento, pero luego recibían un mail requiriendo información y seguían adelante.

Ya estaban bastante desmotivados cuando un día recibieron una llamada telefónica. Se trataba de un productor dedicado al cultivo de cítricos que contaba con varias quintas, que decidió probar suerte con el producto.

Como CEO & PHOIBÊ brinda 60 días de prueba, el productor decidió instalar Sari en una de sus quintas. A las pocas semanas, conforme con el rendimiento, lo contrató y colocó en el resto.

Durante todo el proceso de consolidación de la empresa, los integrantes del equipo llevaron adelante el proyecto siendo emprendedores part-time. En una ocasión, visitaron al fundador de Artech, Nicolás Jodal, quien les dio un consejo contundente: “Muchachos, un embarazo dura nueve meses. Ustedes no pueden estar embarazados por siempre”.

Para los fundadores de CEO & PHOIBÊ fue difícil aceptar la realidad que Jodal les planteaba, porque consideraban que aún no podían sustentarse por sí solos. Por tal motivo, su decisión fue seguir trabajando part-time y, a medida que se fueran captando clientes, ir abandonando su trabajo uno por uno. Primero fue Ciccariello y luego el resto.

Productos
Hoy Sari es el producto estrella del emprendimiento. Se trata de una herramienta tecnológica de precisión para la agricultura que permite el manejo y monitorización en tiempo real.

Cuenta con sensores eléctricos y medioambientales que realizan un seguimiento de las variables climáticas que inciden en cada cultivo. Una vez registradas las variables ambientales, cada módulo del sistema realiza sus propios cálculos y en sinergia con los restantes, notifica –de ser necesario– a los usuarios responsables del establecimiento de las acciones que se deben tomar.

Actualmente están desarrollando dos proyectos más. El primero es Convector, gestión de forma automática y manual de las tareas que se llevan a cabo en una bodega, durante todo el ciclo de vida de la vid; y segundo GIA, busca mitigar la mortandad en el sector productivo avícola, porcino y de la cunicultura.

Los planes que ofrece la empresa son tres y sus precios van desde US$ 60 + IVA por mes, el primer año, el segundo desciende este monto mensual. El primero es el Plan RM: cada 24 horas los datos almacenados en el equipo son enviados automáticamente a los servidores de CEO & PHOIBÊ con el fin de ser recuperados ante cualquier eventualidad que requiera el reemplazo del equipo.

El segundo es el Plan VP que es similar al anterior solo que se le añade dos visitas al año para realizar mantenimiento exhaustivo del equipo y sustitución de piezas menores dañadas que se presenten durante la revisión.

Por último, el Plan GV suma a los servicios anteriores la sustitución de cualquier pieza de hardware que presente fallas o rupturas fuera del período de garantía.

Con miras hacia el exterior
La empresa recibió solicitudes de Portugal y Chile que encontraron sus productos en la web. Al principio, no creían que fuera verdad, pero al pedirles la geolocalización confirmaron sus coordenadas.

Su meta en corto y mediano plazo es posicionarse bien en el mercado local. Aspiran a ser la empresa referente en soluciones tecnológicas para el agro. Si aparecen propuestas del exterior no les cerrarán las puertas, pero aún no salen ellos a buscar. Piensan que para futuro estaría bueno tener partners que se ocupen del litoral norte para tener una cobertura más eficaz.

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