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La economía de Brasil creció 0,1% en 2014, con lo que superó levemente lo esperado por el mercado. Pero la baja en la inversión y en el gasto del gobierno establecieron las bases para lo que la mayoría de los observadores espera sea una dolorosa recesión en 2015. La modesta expansión del año pasado fue de todas formas la peor actuación de la principal economía de América Latina desde 2009 y fue desestimada en gran medida por los inversores, que siguen preocupados por el aumento del desempleo y la inflación, además de los problemas políticos del gobierno de Dilma Rousseff. “Vamos a sufrir un muy débil 2015”, adelantó Pedro Tuesta, analista de la consultora 4Cast.

El desempeño del gigante latinoamericano confirma un claro contraste con la expansión de 3,5% que la economía uruguaya alcanzó el año pasado, según informó el jueves el Banco Central (BCU).

Pero, ¿podrá Uruguay mantenerse aislado de lo que le suceda a su segundo socio comercial? ¿Qué impacto pueden derramar sobre la economía uruguaya los ajustes que el gobierno brasileño está desarrollando para encauzar su alicaída actividad?

Expertos consultados por El Observador observan con atención el desempeño de los principales indicadores de Brasil. Aunque descartan que este año pueda darse un impacto significativo sobre la economía uruguaya –como ocurrió en 1999–, los mayores desafíos podrían emergen en 2016. Aun así, el escenario en el cual los exportadores uruguayos puedan ganar competitividad luce poco probable e incluso los expertos estiman que la situación actual podría agravarse.
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La economista Mercedes Comas de PwC explicó que el “efecto Montes del Plata” y la finalización de proyectos energéticos de envergadura, seguirán “empujando” la economía uruguaya en 2015. “En términos generales, no estamos preocupados por el impacto (de Brasil) de este año, pero sí lo que pueda pasar en 2016”, adelantó.

No obstante, su colega de CPA-Ferrere, Germán Deagosto, advirtió por un “deterioro adicional” de la competitividad con Brasil este año, producto de una depreciación de su moneda más acelerada que el peso uruguayo ante la “desconfianza” y “percepción del riesgo” del mercado sobre la situación del país y sus perspectivas. En ese sentido, recordó que desde junio hasta la fecha, Brasil depreció su moneda 47% frente al 11% de Uruguay. “El desvío del tipo de cambio real con Brasil está 30% por debajo de su media histórica de los últimos 35 años y la brecha se sigue ampliando ante la incertidumbre de los últimos días”, alertó Deagosto. Las ventas externas de Uruguay a su segundo socio comercial están cayendo en volumen físico desde mediados de 2013.

Asimismo, indicó que a esto hay que sumarle las perspectivas poco promisorias sobre la economía argentina en 2015. “Las innovaciones de Brasil han arrojado un efecto negativo. Todo esto hace que nuestro diagnóstico sea más complejo que hace seis meses atrás”, explicó.

De todas formas, Deagosto dijo que Uruguay está menos expuesto a los coletazos de sus vecinos como ocurrió en el pasado, aunque tampoco está inmune. Destacó que el perfil de la deuda pública –además de mejorar en plazos y moneda, se ubica en niveles históricamente bajos–, permitió alcanzar niveles de reservas internaciones en máximos nunca antes alcanzados y ha implicado una mejora importante en términos de la percepción, que llevó a una caída del riesgo país a mínimos sin precedentes.

Empero, “un deterioro adicional en Brasil acompañado de una corrección de variables como el tipo de cambio, tendría impactos directos sobre la actividad en Uruguay, en particular en aquellos sectores estrechamente ligados al mercado brasileño”, aseguró Deagosto.

Recesión y dificultades

El magro crecimiento de Brasil en 2014 estuvo muy vinculado al gasto público, en una muestra de los crecientes desequilibrios del país. De hecho, la actividad cayó 0,2% en el último trimestre en la comparación interanual.

Si bien el incremento de 1,3% en la demanda del sector público evitó una caída más drástica en la actividad económica el año pasado, también elevó la deuda pública, y no fue bien recibido por las agencias calificadoras de riesgo, que amenazaron con despojar a Brasil de su calificación de grado inversor.

En 2015, con la nueva estrategia que aplicó Rousseff de bajar el gasto público –para recuperar la confianza de los inversores–, la economía de Brasil debería contraerse 0,8%, la que sería su caída más fuerte en 25 años, según estimaciones de los expertos. “El 2015 será difícil, con pocas posibilidades de recuperación y un preocupante ajuste, a una escala que todavía no se conoce”, dijo José Lopes Filho, presidente de la asociación brasileña de distribuidores de productos manufacturados.

Economistas advierten que la inversión está camino a marcar otra fuerte caída en 2015 porque la estatal petrolera Petrobras y varios de sus contratistas están lidiando con los estragos de un enorme escándalo de corrupción.

El ministro de Hacienda, Joaquim Levy, ha reiterado que impulsar las medidas de austeridad requiere “coraje”, pero que así Brasil volverá a la senda de crecimiento para 2016. La inversión disminuyó 4,4% durante 2014, y cerró el año con su sexta caída trimestral seguida. El consumo de los hogares, que había sido el motor del crecimiento durante el auge de la década pasada, creció apenas 0,9% en 2014 tras la expansión de 2,9% del año previo. Los precios más bajos de las materias primas provocaron una caída de 1,1% en las exportaciones en 2014.

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