Breves narraciones saturadas con premio
Los tráileres son casi tan viejos como el cine y tienen sus premios. Ya se pueden votar los mejores vía web
Hace pocos días se abrió la votación a través de la página web de los Golden Trailer Awards para votar las mejores piezas cortas del año 2011. Este evento se realiza todos los meses de mayo en la ciudad de Los Ángeles. Fue inaugurado en 1999 y desde entonces es organizado por las hermanas Evelyn Brady-Watters y Monica Brady.
Hacia 1912, luego de que terminara una película en un cine de la compañía Loew, se proyectó un corto llamado What happened to Mary? (¿Qué le pasó a Mary?) donde una chica caía en las fauces de un león. Luego aparecía un sobreimpreso en la pantalla que invitaba a la gente a volver al otro día, para saber de la suerte de Mary.
Pronto se dieron cuenta de que luego del consabido “The end” el público se levantaba y se iba. Por lo que decidieron que el corto fuera al principio. Se hizo y funcionó. Así, quedó la palabra “cambiada” de lugar.
Méritos y merecimientos
Los espectadores asiduos, los que tienen el ojo más entrenado para los tráileres, son los más críticos con el formato, puesto que ya están cansados de la repetición de fórmulas.
Las películas de acción parece que tuvieran todas el mismo tráiler, compuesto de cámaras lentas, explosiones, pantallas que súbitamente quedan en negro y sonidos estridentes que quedan retumbando al final.
Con las comedias sucede algo similar, según sus reglas internas. Pero están los otros tráileres, los que logran saltearse el formato obvio y sorprenden al ojo. Esos se llevan los premios.
Los Golden Trailer Awards no solo se han ganado una reputación sino que además fueron los primeros en valorar el trabajo autónomo de la creación de un buen tráiler, que se ha transformado casi en un subgénero, donde los editores elevan su trabajo al grado de arte.
Tomemos como ejemplo al último ganador. En 2011, el premio se lo llevó La red social, con un tráiler de 2 minutos 31 segundos. Comienza con un coro de voces juveniles que canta la canción Creep, de Radiohead, mientras se ven fotos en Facebook de gente en diferentes situaciones, “confirmaciones de amistades”, publicaciones en el “muro”, emoticones, hasta que se introduce la historia de Mark Zuckerberg y sus compañeros, se intercalan imágenes de juicios y fiestas, hasta que la canción del coro, que nunca dejó de estar por debajo, culmina.
Los tráileres abren el abanico y pueden ser desde pesados hasta soberbios. Basta con estar atento apenas uno se sienta en la butaca.