Federico Díaz, de 30 años, ha sido una de las víctimas de “la industria del juicio” montada por dos abogados en Rivera. Hasta 2004 trabajó en Colonvade como podador. Cuando inició el litigio por horas extras no pagadas, traslados y comidas contra esta empresa forestal se le acabó cualquier posibilidad de continuar en el sector. Es analfabeto y desde aquel entonces sobrevive con trabajos muy mal pagados.
Buena madera para cobrar
Las forestales pagaron US$ 12 millones en juicios y abogados se quedaron con el 75%