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El gobierno espera que en el correr de las próximas horas pueda sellarse el acuerdo definitivo para que GNLS (el consorcio que integran GDF Suez y Marubeni) finalmente se desvincule formalmente del proyecto de la planta regasificadora en Punta de Sayago. La semana pasada, la ministra de Industria, Carolina Cosse, anunció la salida del consorcio GNLS a cambio de US$ 100 millones y el traspaso de los activos del avance parcial de la obra a Gas Sayago. Hasta ahora, hay una especie de preacuerdo pero aún resta la "firma definitiva", explicaron fuentes oficiales a El Observador.

Uno de los aspectos que en paralelo se ultiman por estas horas es el traspaso de los contratos que GNLS tenía con proveedores para su proyecto. Entre ellos, el contrato que ese consorcio tiene con la naviera nipona MOL (Mitsui OSK Lines) para la construcción de un buque regasificador con una capacidad de 263 mil m3. En el contrato original de la regasificadora, MOL alquila el barco a GNLS por 15 años, y otros cinco años a Gas Sayago. "Existe una posibilidad cierta de que ese barco pueda llegar a Uruguay", aseguraron las fuentes. Para ello es necesario realizar un traspaso del contrato que GNLS tiene con MOL a Gas Sayago o a otro operador privado.

Eso porque como es un contrato de "alquiler", la firma japonesa exige que el operador tenga cierto expertise en el manejo de plantas regasificadoras flotantes, algo que claramente Gas Sayago no tiene aún.

De hecho, en el contrato anterior estaba previsto que funcionarios de la empresa uruguaya participaran de distintos cursos de capacitación en barcos que MOL tiene en actividad en otros países. Actualmente el buque que GNLS preveía instalar en la bahía de Punta de Sayago se está construyendo en un astillero en Corea del Sur. El alquiler de la embarcación es de unos US$ 5 millones mensuales (sin ajustarse por inflación), y estaba incluido en los US$ 14 millones del canon que Gas Sayago comenzaría a pagar a GNLS por 15 años una vez que la planta estuviera en marcha.

Por otro lado, las fuentes descartaron que el gobierno pueda escoger al privado que continúe en la obra, tomando como base el llamado anterior, donde había otras tres ofertas (Enagas, Hoegh-Belfi, Korea Gas-Itochu-Samsung). "Las condiciones son distintas porque la obra ya tiene un grado de avance", precisaron.

Estrés energético

El rezago en la puesta en marcha de la planta regasificadora y la nueva central de ciclo combinado que UTE está construyendo en Punta del Tigre ponen al sistema eléctrico en una coyuntura de "estrés", advirtió en diálogo con El Observador el consejero del Observatorio de Energía y Desarrollo Sustentable de la Universidad Católica, Andrés Tierno.

El experto indicó que la ejecución de la política energética definida por todos los partidos políticos ha sufrido "dificultades" en la concreción de dos proyectos relevantes, como lo son la planta regasificadora y la nueva central de UTE.

"Hoy la (generación de) energía está dependiendo tanto del agua como del viento que son fuentes primarias no gobernables", indicó. Por ese motivo, es necesario el complemento de las centrales térmicas. "Ese era el papel que debía cumplir el gas natural. Sin embargo, hoy la regasificadora está paralizada y la planta de UTE a ciclo combinado está retrasada. Esa situación es la que está generando un estrés de la matriz energética", alertó Tierno.

Para el experto, la posibilidad de una nueva sequía que deje fuera del sistema a las represas sobre el río Negro puede generar complicaciones para atender la demanda, hasta tanto no esté resuelto el funcionamiento de la regasificadora. Recordó que varias de las máquinas térmicas de UTE que operan con combustibles fósiles están llegando al final de su vida útil.
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