Buenos Aires es una ciudad de extremos. Europea y tercermundista; depresiva y rozagante; intelectual y frívola. Su arquitectura no es la excepción: en la inclasificable capital argentina se yerguen cientos de edificios que conforman un paisaje ecléctico en el que conviven todo tipo de construcciones sin importar estilos, tamaños o materiales. Esa falta de planificación urbanística deja en evidencia las medianeras, las paredes laterales de los edificios que asoman cuando no tienen otro armatoste de cemento que las tape, aquellas que suelen transformarse en vitrinas de las inclemencias del tiempo y la dejadez, o que se convierten en espacios codiciados por la publicidad.
Buscando a Wally en Buenos Aires
Medianeras mezcla la búsqueda del amor con una reflexión sobre la ciudad y la tecnología