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La declaración de Bush durante una entrevista concedida el viernes a la televisión israelí fue desusadamente dura. Previamente, el mandatario había dicho que debía aplicarse la diplomacia para persuadir a Irán de que suspenda su programa nuclear y si esa estrategia falla, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debería imponer sanciones.

En la entrevista, Bush dijo que Israel y los Estados Unidos "estamos unidos en nuestro objetivo de asegurar que Irán no adquiera armas" atómicas.

El gobierno iraní reanudó las actividades de conversión de uranio esta semana en sus instalaciones nucleares de Isfahan. La Agencia Internacional de Energía Atómica de las Naciones Unidas respondió el jueves con una advertencia a Irán que expresaba "grave preocupación" acerca de sus intenciones. Bush acogió con beneplácito la advertencia.

Los diplomáticos hablaron con la condición de no ser identificados porque no están autorizados a divulgar las actas de la junta diretiva de la AIEA. Irán insiste en que su programa nuclear tiene fines pacíficos.

(AFP)

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