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George W. Bush, que será el primer presidente estadounidense en asistir a las exequias de un Papa, minimizó el lunes la fuerte oposición de Juan Pablo II a la guerra de Irak.

"Lo entendí completamente y aprecié las conversaciones que tuve con el Santo Padre sobre ese tema", añadió.

Pero, la iniciativa fracasó y según un ex embajador de Estados Unidos en el Vaticano, el Papa consideró luego la guerra de Irak un "fracaso para la humanidad".

Será el primer presidente de Estados Unidos que concurra a las exequias de un Papa, indicó la Conferencia de obispos católicos de Estados Unidos.

El caso de Terri Schiavo, la mujer de 41 años que durante 15 años permaneció en estado vegetativo persistente, fallecida la semana pasada después de haber sido desconectada de su tubo alimentario, llevó a Bush reafirmar su creencia en la "cultura de la vida", que se extiende también a su oposición al aborto.

La pena de muerte es otro de los temas que separaba al Papa de Bush. Durante sus años como gobernador de Texas (centro-sur), de 1994 a 2001, unos 150 condenados fueron ejecutados en ese Estado.

Interrogado sobre la compatibilidad entre el compromiso de Bush a favor de la "cultura de la vida" y su apoyo a la pena de muerte, su portavoz respondió: "Hay que diferenciar".

(AFP)

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