Caída del “Z-40” abre la puerta de la frontera a “El Chapo” Guzmán
El control de los pasos hacia EEUU podría desatar un baño de sangre narco
Poco después de escapar de prisión en el 2001, el narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán intentó apoderarse de Nuevo Laredo, uno de los puntos fronterizos más codiciados para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos y que estaba en poder de un cártel rival.Pero los sicarios del capo máximo de narcotráfico mexicano fueron inesperadamente aplastados por Los Zetas, un grupo de exmilitares que se convirtió durante la década siguiente en una las organizaciones más poderosas y sanguinarias del país.
Ahora Guzmán y su cártel de Sinaloa tendrían una nueva oportunidad de conquistar Nuevo Laredo y consolidar el control del tráfico de drogas a Estados Unidos tras el arresto el mes pasado del líder de Los Zetas, Miguel Ángel “el Z-40” Treviño.
“Ellos van a enfocar las baterías sobre todo para ver si pueden tener presencia fuerte y en una de esas hasta el dominio de Nuevo Laredo, que es una plaza muy, muy codiciada”, dijo Eduardo Guerrero, un analista de seguridad.
Una ofensiva por Nuevo Laredo podría resultar en un baño de sangre, como ocurrió a fines de la década pasada cuando Guzmán le arrebató Ciudad Juárez al cartel local. Eso acentuaría la percepción de riesgo en México, donde la brutalidad del narco ha desafiado al turismo y las inversiones en la última década.
Guzmán, prófugo desde hace más de una década, es considerado por Washington como el mayor traficante de marihuana, cocaína, heroína y metanfetaminas a Estados Unidos.Junto con sus socios Ismael “El Mayo” Zambada y Juan José “El Azul” Esparragoza controla puntos neurálgicos del narcotráfico como Tijuana sobre el Pacífico y Ciudad Juárez en el centro de la frontera de 3.200 kilómetros con Estados Unidos. Si se apodera además de Nuevo Laredo, su control del tráfico de drogas por tierra a Estados Unidos será casi absoluto.
Futuro incierto para los Zetas
La captura de Treviño mientras se desplazaba en su camioneta con dos millones de dólares en efectivo es el primer gran éxito del gobierno del presidente Enrique Peña, que al asumir en diciembre del 2012 heredó de su antecesor Felipe Calderón una ola de violencia pocas veces vista en la historia de México.
Pero analistas de seguridad advierten que aún está por verse cómo reaccionarán los Zetas a la detención de su jefe, que llevó la violencia del narcotráfico hasta extremos inimaginables con la decapitación el año pasado de 49 personas cerca de la ciudad industrial de Monterrey o asesinatos masivos de inmigrantes en el nordeste de México.Las disputas entre cárteles rivales por el control del tráfico de drogas a Estados Unidos, el mayor mercado del mundo, dejó más de 70 mil personas muertas durante los seis años de gobierno de Calderón (2006-2012).Y más de 6.000 murieron durante los primeros meses de la administración de Peña.
Algunos expertos creen que Los Zetas podrían bajar momentáneamente su perfil tras la captura de Treviño. “Hay que esperar un repliegue por parte de esta organización”, dijo Gerardo Rodríguez, un especialista en seguridad y terrorismo. “Porque si levantan tantito la cabeza van a ser objetivo del gobierno, que busca quién va a ser el sucesor”.
Para el ex jefe de los servicios de Inteligencia durante el gobierno de Calderón, Guillermo Valdés, otro escenario posible es que la captura de Treviño desate una lucha interna por el poder dentro de los Zetas en los estados que controlan, que van desde Tamaulipas –donde está Nuevo Laredo– hasta Quintana Roo, donde se ubica el centro turístico de Cancún.
Los analistas señalan que por atractivo que parezca, Guzmán debería pensarlo dos veces antes de lanzar una ofensiva por el control de Nuevo Laredo. “El problema es que pudiera no convenirle ir por Nuevo Laredo porque si se eliminan los Zetas y quedan como el único enemigo del gobierno, el gobierno va a ir por ellos”, explicó Valdés. Otros objetan que si Guzmán logra emerger como el dueño de la frontera, su hegemonía territorial podría hacer bajar los niveles de violencia. El cartel de Sinaloa es percibido como menos violento con la población civil que sus rivales del Golfo y Los Zetas. (Reuters)