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Exactamente una década estuvo John Carpenter sin dirigir una película. Esto no significó que se desconectara de la industria (de hecho, fue productor y guionista de varios filmes durante estos 10 años), pero ahora vuelve a comandar una historia en la salsa en la que mejor se mueve: el cine de terror.

El nuevo menú Carpenter ofrece un hospital psiquiátrico, un tan espantoso como misterioso crimen y una investigación entre policial y macabra para descubrir una verdad aun más horrenda.

El formato de la película tiene todas las características de un proyecto independiente (actores no muy conocidos, bajo presupuesto, estudios con nombres divertidos) pero la distribución es de Warner. La firma de Carpenter, que supo rubricar grandes éxitos como La niebla, Escape de Nueva York y El pueblo de los malditos, todavía parece conservar el respeto. Es una oportunidad para probarlo.

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