Edinson Cavani, Neymar, Mbappé y Thiago Silva se trasladaron a una isla del golfo pérsico. ¿Para qué? El PSG reunió a los cracks en una isla flotante del tamaño de la mitad de una cancha de fútbol de salón para hacer genialidades con la pelota. Y divertirse.
Desde el puerto viajaron en barco hasta la plataforma. Un dron filmaba todo. El juego entre los futbolistas tenía un objetivo: que la pelota no cayera al agua.
A Neymar, por ejemplo, se le cayó un zapato al agua mientras todos se reían.
Después de permanecer dos días en Doha para cumplir con distintos compromisos con sus patrocinadores, los futbolistas regresaron a París para pasar las fiestas.