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Unos 9.000 uruguayos retornaron al país entre 2010 y 2011, según el Perfil Migratorio de Uruguay 2011, elaborado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) que fue presentado este martes en la Torre Ejecutiva por miembros del organismo y autoridades de gobierno.

A su vez, el promedio anual en el período 2005 – 2010 fue de 5.000 regresos anuales.
El informe destaca también el retorno de los uruguayos emigrados a esos países en los últimos años aunque aclara también que "no es posible determinar en qué medida este proceso habrá de consolidarse en el futuro".

Contrario a este progresivo incremento de regreso de uruguayos al país, la llegada de extranjeros no aumentó en el período 2004 – 2011.

Además, según datos preliminares del Censo 2011, el “stock acumulado” de inmigrantes en Uruguay representa el 2,4% de la población. Comparado con años anteriores esto indica que la inmigración se estancó entre los años 2004 – 2011, dijo Adela Pelegrino, de la Facultad de Ciencias Sociales, responsable del estudio Uruguay Migración 2011.

Uruguay deberá mejorar la reinserción de los ciudadanos que abandonaron el país en tiempos de crisis y ahora retornan por la mejoría económica, y abrirse además a la llegada de inmigrantes de otras naciones, para compensar el progresivo envejecimiento de la población, según los jerarcas del organismo.

El subdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de la Presidencia de la República, Jerónimo Roca, alertó de que la tasa de fecundidad del país, de 2 hijos por mujer, descenderá a 1,8 a mediados del presente siglo y "se acentuará sin duda el envejecimiento de la población".

Roca advirtió de que en 2019 los mayores de 60 serán más que los niños entre 0 y 14, en 2050 llegarán al millón de personas y de ellos un tercio serán mayores de ochenta años.

Ante este fenómeno va a resultar esencial "una inversión fuerte en capital humano" y cuidar a la infancia en un país donde, según un último informe de Unicef, el 34 % de los niños viven bajo la línea de pobreza.

Además abogó por "tratar de disminuir la propensión a emigrar" de los jóvenes uruguayos y "trabajar más allá del retorno físico, en la vinculación de los uruguayos que están en el exterior con el país".

Otras de las asignaturas pendientes es "cultivar un sentimiento de convivencia, de respeto a la diferencia" con los inmigrantes que llegan al país.

Por su parte, el ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, recalcó el cambio en los flujos migratorios registrado en Uruguay por las altas tasas de crecimiento económico, por encima del promedio de América Latina, y los efectos de la crisis mundial en los países receptores de emigrantes uruguayos, como España.

Para atender a los uruguayos que retornan y a los extranjeros que quieren vivir en el país Brenta apostó por la eliminación de las trabas burocráticas, la promoción de los derechos humanos y la igualdad de acceso al trabajo entre los nacionales y los inmigrantes.

Por su parte, el director regional de la OIM, Juan Artola, explicó que la migración en Sudamérica "es cada vez más intrarregional", un fenómeno que vinculó "a las tendencias integracionistas de los últimos años".

El Perfil Migratorio de Uruguay 2011 presentado este martes sostiene que "la migración internacional es un componente fundamental en la historia de la población uruguaya" desde sus orígenes.

Hasta mediados del siglo XX Uruguay fue un país con saldos migratorios positivos, sobre todo por la entrada de inmigrantes europeos.

El panorama cambió a partir de 1960, por la inestabilidad económica y social, y empeoró durante la dictadura (1973-1985). Otras oleadas migratorias importantes se dieron con las crisis de 1982 y 2002.

Históricamente el principal destino de los emigrantes uruguayos ha sido Argentina, aunque a partir de 2002 España y Estados Unidos pasaron a ocupar ese lugar.

Desde 2008 la OIM ha elaborado estudios similares en Argentina, Brasil, Ecuador, Colombia, Chile, Venezuela, Bolivia y Paraguay, concluyó.
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