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Ante 10.000 personas enfervorizadas, reunidas en la noche del viernes en el mayor estadio cerrado de Caracas, Chávez exclamó "Socialismo o muerte", citando a la revolucionaria comunista alemana de principios del siglo XX Rosa Luxemburgo, para ilustrar el dilema que enfrenta el movimiento de la sociedad civil mundial que resiste a la globalización.

Luego, Chávez avanzó en su proyecto reforzando el papel del Estado en la economía, impulsando las cooperativas y la reforma agraria, e intentando establecer un nuevo modelo de empresa "de producción social", con participación de los obreros en las decisiones y en las ganancias y reinversión de parte del excedente en proyectos sociales.

También afianzó su liderazgo regional multiplicando iniciativas de cooperación con los gobiernos de izquierda de América del Sur, gracias a la bonanza petrolera que vive su país.

La carta del Foro prohíbe recibir a "representantes partidistas" e invitar a "miembros de gobiernos o parlamentarios" salvo "a título personal".

"Creo que en el Foro debemos impulsar la creación de un gran movimiento articulado, mundial, antiimperialista, alternativo, que acerque al mundo entero y tenga la capacidad de conexión de movimientos de luchas", propuso a su auditorio, donde la delegación extranjera más numerosa era la cubana.

El evento de la noche del viernes era el momento culminante del capítulo americano del FSM, donde el presidente venezolano y su revolución estuvieron omnipresentes a pesar de la neutralidad política proclamada por el movimiento antiglobalización.

Calificó al gobierno estadounidense como el "imperio más perverso, asesino, genocida e inmoral que este planeta ha conocido" y fue aplaudido por una delegación de Boston, que vino a agradecerle el fuel-oil barato que les suministró para este invierno (boreal).

(AFP)

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