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El presidente francés, Jacques Chirac, anunció hoy "con mucha emoción" que no buscará un tercer mandato en las elecciones de abril-mayo, y instó a sus compatriotas a confiar en sí mismos y en Francia, a rechazar los extremismos y a comprometerse con la "vital" construcción de la Unión Europea.

"Al término del mandato que me habéis confiado, llegará el momento de serviros de otra manera. No solicitaré vuestros votos para un nuevo mandato", afirmó el primer presidente de la V República que deja la jefatura de Estado por voluntad propia.

En este mensaje con aires de despedida y testamento político, en el que expresó su "amor" por Francia y los franceses, dijo, tal como se preveía, que dejaba para más adelante su pronunciamiento sobre los postulantes en liza para sucederle.

Según los allegados de Chirac, éste quería dirigirse hoy a todos sus compatriotas, por encima de las divisiones izquierda-derecha.

Este neogaullista con voz de izquierdas ante las grandes causas globales citó el restablecimiento de los "valores esenciales" de la República, como el laicismo; reformas "importantes" como la de las pensiones; "el retroceso de la delincuencia", y la bajada del paro, y lamentó no haber logrado "zarandear más los conservadurismos y egoísmos" para responder a las dificultades de ciertos franceses.

Si bien no estará callado durante la campaña, quiso aprovechar este momento histórico para lanzar a sus compatriotas cuatro mensajes para él esenciales, con la vista puesta en el futuro.

El extremismo es "un veneno, divide, pervierte, destruye. Todo en el alma de Francia dice no al extremismo", afirmó Chirac, para quien el "verdadero combate" del país es el de la "unidad" y "cohesión".

Europa centró el tercer mensaje de quien lamentó hace tan sólo dos días en la cumbre de Bruselas no haber hecho "quizás" todo lo preciso por evitar "algo que ha sido malo" para Francia y la UE: el "no" de los franceses a la Constitución europea en el referéndum convocado por él en mayo de 2005.

Finalmente, insistió en que Francia, que "no es como los otros" países y tiene "responsabilidades particulares", debe "defender la tolerancia, el diálogo y el respeto entre hombres y culturas", ante "el riesgo de un choque de las civilizaciones, la subida de los extremismos, especialmente religiosos", que amenazan "la paz y la seguridad del mundo".

Chirac, que hace poco presidió una reunión en París contra el cambio climático, pidió una "revolución" para "concebir un nuevo modo de relación con la naturaleza e inventar otro crecimiento".

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