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El cierre de Megaupload afectó casi todas las propuestas —ilegales por cierto— de disfrutar películas y series de televisión en streaming, es decir, online y al momento en las computadoras. Algunas propuestas como Netflix han salido al mismo ruedo pero todas ellas son de pago (en el caso de Netflix muy económica, pero de pago al fin) hasta la llegada de Crackle.

A Crackle se accede de manera gratuita y sin ningún tipo de registros. Es a su vez completamente legal, ya que se trata de una propuesta llevada adelante por Sony Pictures Entertainment desarrollada originalmente en 2007 bajo el nombre de Grouper, pero con alcance latinoamericano recién ahora. Son dueños de los derechos de exhibición tanto de sus películas como de sus series.

El contenido de Crackle se encuentra ordenado de manera muy amigable con el espectador y es bastante variado. No demasiado “de estreno”, podríamos decir, ya que tanto películas como series tienen bastantes años, pero no mucho más allá de lo que ofrece cualquier canal de cable de los servicios montevideanos (por no hablar de la televisión abierta).

Esta programación no es permanente sino que irá rotando a intervalos regulares con el correr del tiempo. En la grilla actual- que es la primera, la que se ofrece por primera vez en Uruguay- encontramos joyitas del entretenimiento como la comedia de acción Hudson Hawk (o El halcón está suelto) o esa delirante creación de Terry Gilliam que es Las Aventuras del Barón Munchausen.

También Crackle se ordena según sus propuestas. Su colección actual de películas se ordena por ciclos como “Antes de Fama” con actores y actrices en roles menores antes de volverse reconocibles “Jackie Chan y amigos” sobre la figura del legendario maestro de la comedia y las artes marciales. Además está “Puedes correr pero no esconderte”, un ciclo basado en numerosas películas de terror, la base que ha mantenido ciclos como Cine Zeta en I-Sat durante años.

Y “Vida bandida”, un colectivo de filmes sobre la vida gánster. En materia de series de TV es donde probablemente está por el momento la pata más floja de la propuesta, ya que no tiene demasiada variedad y son mayoritariamente dibujos animados o series canceladas en su primera temporada. Sí tiene el aliciente de proponer series originales de la propia cadena Sony que son poco conocidas por estos lados.

Algún malpensado podría llegar a suponer que no hay mejor publicidad para un canal de cable con contenidos actuales, exclusivos e hiperpromocionados, que la comparación con un servicio gratuito que se compone por series añejas o películas que —más allá de su evidente calidad— se han exhibido millones de veces desde su estreno hasta hoy. Pero esto no quita que la propuesta de Crackle exista, sea legal y lo suficientemente variada como para merecer una mirada, así sea de refilón.

La pregunta evidente es cómo un servicio como Crackle es redituable, si ofrece todo lo que ofrece sin el menor costo. Y la respuesta también es evidente: la publicidad. Los canales de cable con servicio en Latinoamérica copan el espacio disponible en el portal y así, AXN, Warner y el propio canal Sony anuncian sus contenidos a un público compatible, por decir lo menos (casi podría decirse que Crackle es una suerte de focus group) que sin duda puede llegar a estar interesado en su propuesta.

Al contrario de lo que podría esperarse, las aplicaciones del servicio para smartphones con Android en la Google Play y aplicaciones para iPhone e iPad desde la App Store también son gratuitas.

José Rivera Font, gerente general de Crackle Latinoamérica, describió en México el producto: “La plataforma ofrecerá películas y series de televisión tanto en inglés, dobladas al español, subtituladas, el usuario puede escoger de qué manera ver su película y siempre va a ser totalmente gratis”. También confirmó que todas las películas y series exhibidas por Crackle cuentan con una pausa publicitaria a modo de intermedio de entre 15 y 30 segundos.

“El hecho para viabilizar un canal de contenido de películas hay que hacerlo de forma de que el alcance sea amplio, porque cuando las marcas deciden anunciarse en plataformas como ésta se puede hacer posible este negocio. Haciendo un modelo gratuito para el usuario, el potencial es para que la distribución y la aceptación sea muy amplia”, comentó Rivera. Nosotros, los usuarios, agradecidos.

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