Ciberacoso, un problema de grandes y chicos

El hostigamiento a través de las redes sociales, así como la persecución con fines sexuales, forman parte de los nuevos peligros a los que los usuarios deben hacer frente

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15 de julio de 2017 a las 05:00

El ciberacoso puede presentarse de diversas maneras: ciberacoso, ciberacoso sexual, el grooming y ciberbullying. El primero se da entre personas adultas con la finalidad de dañar, difamar, intimidar o chantajear; el siguiente también es entre adultos, pero con fines sexuales. En el grooming el protagonista es un adulto que intenta seducir a un menor. Finalmente el ciberbullying, que se da entre menores de edad, tiene que ver más con la agresión y el hostigamiento.

Muchos de nosotros quizás seamos víctimas de ciberacoso sin darnos cuenta. Y es que en la forma más sutil están aquellos hombres y mujeres que pretenden seducir a alguien en redes que no están diseñadas para tal fin.

Un ejemplo: si bien existen servicios especialmente diseñados para que los usuarios encuentren pareja, como Happn, Tinder o Match, las redes sociales como Facebook, Twitter y hasta LinkedIn son los escenarios en los que sus usuarios pueden ser fácilmente ciberacosados. Este acoso se plasma de diferentes maneras, empezando por reiterados "likes" a cualquier comentario que la persona realice en sus cuentas, hasta llegar a innumerables "toques" en Faebook, por ejemplo.

Por supuesto, hay acciones de otro tenor como insistir en mantener conversaciones por chat o enviar fotos subidas de tono a la espera de recibir una respuesta. ¿Qué hacer al respecto? El primer movimiento implica bloquear al acosador de todas las redes; además y en términos generales no se deben aceptar amistad de personas desconocidas.

Los más vulnerables

Si bien para un adulto puede resultar sencillo cortar con un acosador que lo persigue por las redes sociales todo el tiempo, en el caso de los menores la situación es mucho más compleja. Hay formas de ciberacoso, como el grooming, que no paran de crecer. Este tipo de acoso comienza cuando un adulto se contacta por internet con un menor utilizando una identidad falsa, para mantenerse en el anonimato.

Además, apela a técnicas de seducción para que el niño o joven quede cautivado por la conversación, al tiempo que se hace pasar por una persona joven para generar empatía con su interlocutor.

A medida que se genera confianza, el grommer solicita al niño que le envíe fotos y videos en las que aparece desnudo, hasta el punto de proponer una cita para que ambos se encuentren personalmente, lo que puede desembocar en abuso sexual infantil.

Otro problema, esta vez entre menores, es el ciberbulling. En este sentido, es un fenómeno mucho más frecuente de lo que los padres piensan y que puede darse a través de las redes sociales, la mensajería instantánea y el correo electrónico.

"Las diferencias con el bullying no solo tienen que ver con que ocurre a través de medios electrónicos y digitales, sino que empiezan a surgir otros fenómenos", explicó a Cromo Roberto Balaguer, psicólogo experto en tecnología, educación y juventud. "Por ejemplo, cambian quiénes son los victimarios: en el caso del bullying suelen prevalecer los varones como acosadores. En el cyberbullying, en cambio, las chicas tienen una mayor prevalencia."

Se trata de la forma más común del ciberacoso infantil e implica un acoso psicológico al niño en su espacio virtual de socialización. Generalmente es más usual que ocurra entre los propios niños. De todos modos, también es una mala práctica entre adultos.

A diferencia del bullying, en el ciberbullying el acosador puede actuar sin dar su nombre, por el simple hecho de provocar sufrimiento, humillar, avergonzar o ridiculizar a su víctima. Obviamente, el efecto psicológico para el niño es devastador porque, según los expertos, no solo sufre daños en su autoestima sino que también puede padecer depresión, aislamiento social e incluso pueden aparecer ideas suicidas.

"Puede ser igual o más dañino que el bullying. Si bien falta el dolor físico, la visibilidad que toma hace que el nivel de la humillación sea inmensamente más grande", expresó Balaguer.

¿Alguna vez fue víctima de cib...

Cifras alarmantes

Un informe realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), junto a Naciones Unidas, reveló que cada año se suicidan en el mundo alrededor de 600 mil jóvenes entre los 14 y 28 años; se estima que al menos en la mitad de los casos se produjo algún tipo de bullying, siendo los países europeos los más golpeados por este fenómeno, al contabilizar alrededor de 200 mil suicidios por año.

Por otra parte, es importante considerar que los episodios de ciberacoso tienen consecuencias a largo plazo. Una investigación realizada en Canadá demostró que la intimidación durante la adolescencia está vinculada a problemas de salud que siguen en la edad adulta. El estudio, realizado con jóvenes de entre 12 y 19 años, detectó que estas personas, al llegar a la adultez, experimentaron dolor de cabeza, mareos, dolor de espalda, insomnio, dolor abdominal y mala imagen corporal.

Las cifras son alarmantes: las estadísticas indican que en España el 5,4% de los niños de entre 11 y 14 años fue víctima de acoso a través del celular y que el 9% en ese mismo rango de edad recibió imágenes de contenido subido de tono. No obstante, lo más preocupante es que el 72% de los pequeños que son víctimas del ciberacoso prefieren guardar silencio y cuando deciden hablar, lo hacen con sus hermanos o amigos, en vez de conversar con sus padres.

Escenario local

Uruguay no está por fuera de esta realidad. Según datos del Ministerio del Interior, en 2014 se triplicaron las denuncias por ciberacoso respecto de los datos del año anterior. Aquí, la modalidad más frecuente se genera a partir de perfiles falsos desde los que se "chantajea, extorsiona o molesta a otras personas". Los más vulnerables son jóvenes de entre 7 y 17 años.

Si bien hay términos como "grooming" que no están muy difundidos a nivel local, el desconocimiento del término no significa que la ofensa no ocurra. El docente, investigador y psicólogo Juan Carlos Noya, apoyado por Unicef y el Consejo de Educación Secundaria, concluyó que 10% de los alumnos encuestados fueron víctimas de agresiones a través de redes sociales alguna vez, aunque para que esto sea considerado ciberbullying tiene que darse en un período de tiempo prolongado, algo que se dio en el 2% de los casos.

"Hay quienes piensan que se trata de una broma, de una cuestión de la edad, pero no dimensionan el alcance que puede tener para una persona que todos sus allegados vean que son víctimas de una situación de humillación", dijo Roberto Balaguer. "Nos falta transitar un poco más y llegar a una mayor conciencia y a un abordaje más temprano de estos problemas."

Las redes se están moviendo

Un estudio de la consultora APC reveló que plataformas como Facebook, Twitter y YouTube no asumen un compromiso directo frente a la violencia. Frente a esta situación, la red de los 140 caracteres busca diferenciarse, filtrando tuits según palabras o frases clave y permitiendo a sus usuarios evitar ser arrobado en las conversaciones de terceros.

"La cantidad de abusos, intimidaciones y acosos que hemos visto en internet ha aumentado considerablemente en los últimos años", escribió la compañía en su blog. "Las conductas abusivas eliminan la posibilidad de ver y compartir todas las perspectivas sobre un tema, lo que creemos que es fundamental para que todos progresemos. (...) Este tipo de conductas amenaza la dignidad humana, y debemos mantenernos unidos para protegerla".

La red del pajarito, que trata de lograr un equilibrio entre la libertad de expresión y el bloqueo de los discursos violentos, es una de las plataformas predilectas por los acosadores.

En tanto, Facebook presentó un portal para Padres, con nuevos recursos, que se suma a la nueva versión del Centro de Seguridad anunciado en noviembre. Este portal, disponible en 50 idiomas, incluye guías sobre el funcionamiento de la red, además de consejos y recursos sobre cómo hablar con sus hijos sobre seguridad online.

Entre sus recomendaciones, la red social dice: "Pídale a sus hijos que le enseñen a utilizar las distintas aplicaciones y sitios. Esta conversación puede servir como una oportunidad para hablar sobre temas de seguridad y privacidad. Por ejemplo, le puedes hacer preguntas acerca de la configuración de privacidad a la medida que configura su propia cuenta de Facebook. (...) Su hijo probablemente apreciará la oportunidad de enseñarle".


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