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Durante 10 años los científicos analizaron diferentes tipos de algas, especialmente dos (Dictyota menstrualis y Dictyota pfaffii), muy comunes en el litoral de Rio de Janeiro y del norte de Brasil, de las que extrajeron una sustancia química del grupo de los terpenos (hidrocarburos extraídos de vegetales) polioxigenados, según Fapesp.

Para conseguir esa eficacia fue necesario utilizar una concentración mucho mayor de esos terpenos (500 veces mayor) comparado con el uso de AZT en el cóctel anti-sida. La ventaja es que estas sustancias de las algas "no son tóxicas, disminuyendo los efectos colaterales", dijo la investigadora.

(AFP)

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