El gobierno de Yamandú Orsi y HIF analizan un cambio en la ubicación de la planta de combustibles sintéticos que la empresa pretende construir en Paysandú.
Mientras esta discusión transcurre, y a riesgo de que el trabajo tenga que volver a repetirse en caso de que se modifique la ubicación, los técnicos del Ministerio de Ambiente avanzan en el estudio de la solicitud de autorización que permitiría comenzar las obras en el lugar original, los padrones 11.950 y 11.951, varios kilómetros al norte de la capital sanducera a la altura del pueblo Constancia.
La solicitud de HIF es un compendio de más de 2 mil páginas con todos los detalles del proyecto e incluye imágenes sobre cómo se vería la planta desde Colón, la ciudad-balneario argentina que está a pocos kilómetros y que ha pedido que la planta no se instale en ese lugar porque le afectará el turismo.
El planteo, que surgió de organizaciones sociales, cuenta con el respaldo del intendente de Colón, el gobernador de Entre Ríos y la Cancillería de Javier Milei, que en noviembre del año pasado solicitó en un encuentro en el Palacio Santos que se estudie una relocalización.
Además de las imágenes, el estudio analiza la “potencial conflictividad transfronteriza” y señala que independientemente de los aspectos técnicos objetivos del proyecto, existe un “contexto de desconfianza estructural en territorio argentino, vinculado principalmente al antecedente del conflicto Botnia/UPM y a vulnerabilidades territoriales percibidas”.
El documento reconoce que la cobertura mediática y las movilizaciones sociales pueden sobrerrepresentar ciertas voces organizadas aunque “la progresiva intensificación de movilización registrada (caravanas, asambleas, coordinación multisectorial, posicionamientos de gobernadores) sugiere que el conflicto continuará escalando en ausencia de mecanismos robustos de diálogo y mitigación de riesgos percibidos”, se lee en una de las conclusiones.
A su vez, el informe cita las declaraciones de un jerarca de la Intendencia de Paysandú en las que menciona que el vínculo con el país vecino es el punto a tratar correctamente porque “los argentinos se van a unir a la idea de que todo está mal, se van a unir todos, la mayoría van a cortar el puente […] te lo garantizo”.
En este sentido, las recomendaciones son tener una “revisión continua de medidas de control de emisiones y análisis de alternativas de diseño que consideren perspectivas de vulnerabilidad territorial argentina” y tener una gran transparencia en el acceso a la información.
El trabajo también habla de distribuir documentación en formatos accesibles y mediante canales de comunicación establecidos.
A la hora de los argumentos, el informe detalla que uno de los “más repetidos” es la eventual “contaminación visual” generada por la planta. “Esta amenaza se expresa particularmente en referencias a chimeneas de 80 metros de altura, visibles desde las playas de Colón, lo cual se interpreta como incompatible con el modelo turístico local”, dice.
El documento aclara que en julio de 2025, HIF anunció un rediseño y una nueva configuración del proyecto, incluyendo una disminución importante del área de la planta y un reposicionamiento de las estructuras con altura, alejándolas de la costa, de forma de reducir su visibilidad.
Sin embargo, “las percepciones analizadas denotan escepticismo”, sosteniendo que “dichas modificaciones no resuelven los riesgos ambientales y de emisiones atmosféricas”. Organizaciones han expresado que “estos cambios no modifican ‘las condiciones de riesgo y vulnerabilidad a la que Colón y la región serán expuestas’”.
Uno de los testimonios recoge que hay “unas simulaciones” de “cómo se vería desde las playas de Colón y te diría que son imperceptibles” porque antes hay una isla, un monte nativo y la fábrica estaría detrás de una cortina, pero las “explicaciones técnicas no necesariamente resuelven el escepticismo argentino”.
El estudio de impacto paisajístico y visual señala que la “intensidad del impacto” en Argentina será “media” dado que se propone un “cerco perimetral a la planta industrial, con árboles de gran porte, que alcanzarán en edad adulta alturas de entre 35 y 40 m (10 a 12 años)”.
“Esta medida también se simuló (se realizaron fotomontajes) desde algunos de los puntos de observación y se identifica que atenúa la presencia de la planta industrial. Es de destacar que esta medida no es de inmediata respuesta ya que depende del crecimiento de las especies a plantar”, concluye.