ver más

El cierre del Desfile de Llamadas, en la madrugada de este lunes, fue “terrorífico”, afirmó a El Observador el director de la comparsa Nación Zumbalelé, la encargada de cerrar el espectáculo.

Indignado y con bronca, comentó: “fue tierra de nadie, las vedettes se daban vuelta con los ojos espantados, estaban aterradas… terminamos escuchando tiros (dijo que al menos se oyeron tres), la gente se nos tiraba encima, el escobero iba sacando la gente con la escoba, los bailarines empujaban a la gente… fue espantoso y por suerte no pasó nada más grave, la última cuadra era toda de gente corriendo, gritando, nos amontonamos para cuidarnos, fue un caos”.

Fernández dijo que había gente alcoholizada, muy alterada y atribuyó a la Intendencia de Montevideo el error de haber quitado el cordón policial antes que concluyera el desfile. “Tuvimos una discusión (por esa decisión) y tenemos el nombre de quien daba la orden”, dijo Fernández. “Cuando llegamos a barrio Ansina (tramo final del desfile) ya no teníamos protección policial y tengo el nombre de la persona que dio la orden de quitar la protección policial”, reitreró.

Esto, aclaró, no pudo verse por televisión dado que lo que se emite por TV es el espectáculo que se da en el primer tramo del desfile de Llamadas, que tiene una extensión de unas 10 cuadras. “Por la tele se ve una luz bárbara”, indicó Fernández, pero lo que sucede con la última comparsa y en la última cuadra “es terrible, es una experiencia cercana al terror, una gurisa de 17 años lloraba espantada, tenía miedo, acá nos comen me decía”.

“Había masas enardecidas”, añadió, en tanto comentó que desfilar en el último lugar, próximo a las dos de la madrugada, es un pasaje “a una experiencia infernal, mantuvimos la paz y la armonía con la forma de tocar y con la gente nuestra que es pacífica y todo lo resolvía con danza, dando espectáculo”.

Esta agrupación, en calidad de invitada (ver en el recuadro) fue la última en desfilar involucrando a 100 personas, entre ellas varios menores de edad, debidamente habilitados por el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU).

Los tamborileros de Hamelin
Fernández recordó que hace algo más de una década, cuando estaba al frente de Tamborilearte y luego de un Desfile de Llamadas que concluyó “en una batalla campal, con la Policía dando palo”, se gestó a iniciativa suya un acuerdo que involucró a la Intendencia de Montevideo y a la propia Policía, creándose un grupo de tamborileros (debidamente remunerados), con la responsabilidad de ir al cierre del Desfile de Llamadas.

Ello permitía que atrás de esos tamborileros (que iban custodiados por la Policía) fuera desfilando por la calle toda la gente que quisiera hacerlo, canalizando así su deseo de expresarse y sus energías, pero de buena forma.

“Eso fue muy positivo, pero no lo hicieron más, tal vez porque había que pagarles”.

Ese grupo se llamó, irónicamente, “Los tamborileros de Hamelin”.

Esa experiencia es la que Fernández sugiere para que las Llamadas tengan un cierre correcto. Eso y, claro está, que la Policía se quede hasta que todo termine.

Esta situación se añade a la denuncia que realizaron componentes de algunos conjuntos del carnaval sobre que en el Desfile Inaugural por la Av. 18 de Julio, en la cola del cortejo y avanzada la madrugada, el concesionario que presta el servicio de las sillas las estaba recogiendo antes de terminar el desfile obstaculizando a los carnavaleros y al público que seguía en sus lugares.
Seguí leyendo