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Para el director de la Asesoría Macroeconómica y Financiera del Ministerio de Economía y Finanzas, Andrés Masoller, los desafíos para que Uruguay continúe su senda de crecimiento económico se enmarcan en puntos clave como evitar impactos de posibles crisis, mantener y mejorar las políticas que captan inversiones del exterior, innovar en la producción de alimentos y mejorar la política comercial internacional buscando evadir los costos de aranceles para el acceso a mercados.

El asesor del MEF vertió estos conceptos ayer en el marco de las Jornadas Académicas de Economía de la Facultad de Economía en su exposición titulada: “¿Hacia dónde va la Economía? Determinantes del crecimiento futuro”.

En cada uno de los conceptos mencionados, el economista consideró que las crisis fueron “claves” para que Uruguay se haya alejado de los países desarrollados. “Tendríamos un PIB 50% mayor” si Uruguay no habría sufrido las crisis de 1980 y 2002. Además mencionó que las condiciones externas que propiciaron las mencionadas crisis se agravaron por la gestión interna.

En referencia a la captación de inversiones, Masoller consideró que deben mantenerse fundamentos sólidos internos para atraer capitales y mantenerlos. En ese sentido, advirtió que con los mercados desarrollados comenzando a crecer, Uruguay va a tener que “competir activamente” para traer inversiones. Apuntó que éstas deben “sesgarse” hacia objetivos de desarrollo. En este punto recomendó más énfasis en productividad, mayores incentivos “verdes”, estímulos hacia proyectos con externalidades positivas, elevar los reintegros impositivos a las innovaciones, premiar cadenas de productores locales, incentivar a la exportación de cadenas, la exportación de productos con tecnología y los proyectos logísticos.

“Alimentos funcionales”
El jerarca del MEF detectó una ventaja “importante” que tiene el país para producir productos que atienden las nuevas demandas de los consumidores como la seguridad alimentaria, diferenciación de productos estancados y “alimentos funcionales”. “Uruguay está en muy buenas condiciones para centrarse en este tipo de producción (por los alimentos)”, resaltó.

En este sentido, ejemplificó con el desarrollo de la genómica (conjunto de ciencias y técnicas dedicadas al estudio integral del funcionamiento, el contenido, la evolución y el origen de los genomas). Dijo que Uruguay es de los primeros países que va a tener una evaluación genómica de la raza bovina Hereford. Esto, explicó, permitirá al productor comprar toros que sean más fértiles o que produzcan mejor carne, entre otras fortalezas.

Por otro lado, indicó que es importante el hecho que China y su clase media crezca porque seguirá beneficiando al país. De todas formas, advirtió que los aranceles altos terminan perjudicando a Uruguay en US$ 600 millones de acuerdo a sus cálculos -que incluyen lo que se deja de exportar y lo que se paga en esas tasas- si Uruguay tendría tratados de libre comercio con todo el mundo.

A juicio de Masoller, a otro sector al que hay que prestarle atención en los próximos años es el de servicios, ya que cuenta “con buenas perspectivas”. En este caso, dijo que “no hay problemas de acceso como tienen los bienes. Uruguay tiene ventajas competitivas, tiene recursos humanos de calidad, tecnologías de información claves para desarrollarse, incentivos tributarios y hay estabilidad en las reglas de juego”, recordó.

Asimismo, consideró que la minería es una “buena noticia” y que espera que en los próximos años tenga buen crecimiento. Reconoció que la infraestructura en rutas es una “debilidad” y que es necesario invertir más. Justificó esta falencia argumentando que el crecimiento del país fue el que la ocasionó. Recomendó que se hagan más inversiones presupuestales y más PPP (proyectos de Participación Pública-Privada).Alentó a que se priorice los proyectos “de alta rentabilidad social” y no “elefantes blancos. No fijar estándares de calidad más altos que el uso que se les corresponde”, sugirió.

Difícil para salarios por productividad
La mesa que cerró las jornadas académicas se centró en si es posible establecer la productividad como forma de ajuste de los salarios en la Negociación Colectiva. Alfonso Capurro de CPA Ferrere, Mercedes Comas de PwC, Sebastián Pérez de la Cámara de Industrias y Alejandra Picco, del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT, coincidieron en que resulta muy difícil instrumentar los ajustes por productividad, por la falta de información y los problemas que genera realizar un índice transversal a empresas de distintos tamaños en un mismo rubro.

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