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En el escenario de una victoria del Frente Amplio el próximo 30 de noviembre en el balotaje –muy real, según los números de la primera vuelta– la interna del gobierno en materia económica será compleja. Si el presidente Tabaré Vázquez se propone cumplir con todas las promesas que su partido hizo durante la carrera electoral, le será muy difícil contener el deterioro fiscal. Además, hubo propuestas millonarias que no se sabe claramente ni cuánto costarán ni cómo se financiarán.

Muy pocas de las promesas que hizo el FA en su programa tienen una dimensión concreta. Cuando dijeron que crearán un leasing de viviendas para que familias de clase media compren su casa pagando lo que hoy abonan por un alquiler, no aclararon si será para 20 casos o para 1.000. Tampoco lo dimensionaron cuando propusieron dar vouchers a familias pobres para mandar a sus hijos a colegios privados. Luego que la polémica explotó, Vázquez lo redujo a “20 o 30” bonos escolares, pero hasta ese momento no había sido cuantificado.

En el mismo sentido –y tal vez por igual razón–, el Frente Amplio no le puso precio a sus promesas. No dijo cuánto va a gastar para cumplir con cada una de las cosas que anunció ni mucho menos cómo las va a financiar. Eso abrió la puerta para que el candidato opositor Luis Lacalle Pou –cada vez más lejos de “la positiva”– dijera que el partido de gobierno va a aumentar los impuestos o poner nuevos gravámenes para financiar sus obras si gana (ver nota abajo).

El otro elemento que le agregará complejidad al manejo de la economía será el equilibrio fiscal. Un informe de los economistas Horacio Bafico y Gustavo Michelín (asesores del colorado Pedro Bordaberry), publicado el lunes en Economía y Mercado de El País, dice que el crecimiento del gasto en partidas rígidas “impone restricciones en un futuro cercano” y que el próximo gobierno debe “tomar nota”. De lo contrario, afirman, se “estarán generando compromisos a futuro” que solo podrán ser solventados con más impuestos o una deuda pública “insostenible”.

Por si fuera poco, el tercer elemento es el político. El resultado electoral a la interna de la coalición le dará alas a los partidos volcados a la izquierda para que planteen más reclamos de un aumento del gasto. Durante los primeros dos gobiernos del FA lo hicieron, pero se encontraron con Danilo Astori y un “no” casi siempre pronto.

En la administración de Mujica eso igual tuvo un matiz. El ministro de Economía Fernando Lorenzo cedió en varias oportunidades y eso también ayudó al incremento del déficit fiscal.

Para un próximo período de gobierno del FA, el eventual ministro de Economía Danilo Astori tendrá menos fuerza en el Parlamento y su poder político estará limitado a cuánto lo proteja Vázquez y lo que no lo ataque José Mujica.

De los eventuales 16 senadores del Frente Amplio, 10 serán del Grupo de los 8 (MPP y aliados), sector que ha cuestionado a Astori y que pidió “giro a la izquierda”. Constanza Moreira, que está aún más a la izquierda, logró una banca. El actual vicepresidente tendrá solo tres senadores, pero puede encontrar aliados en los socialistas, siempre que el suplente que entre en lugar de Mónica Xavier no sea Daniel Olesker.

En Diputados será más adverso aún el escenario para el astorismo. De los 50 diputados del FA, 31 son del Grupo de los 8, dos serán del bloque de Constanza Moreira y además la mayoría de los socialistas en esa cámara responden al ala garganista.

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Decisión 2014

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