Comedia romántica a la italiana
Las edades del amor es un paquete de historias que hacen honor al género, por momentos siendo de manual, que recorre diversas etapas de la vida desde el costado del amor. Sobresalen De Niro y Bellucci
La franquicia Manuale d’amore alcanza con Las edades del amor su tercera entrega. Todas producidas por Luigi y Aurelio Di Lauretis (presidente del club de fútbol Napoli), todas dirigidas –y guionadas– por Giovanni Veronesi y repitiendo en algunos casos actores en su elenco, todas tratan de lo mismo: el amor. Es una franquicia que en su país de origen ha dado a los herederos del gran Dino De Laurentis mucho éxito, contándose entre las más taquilleras a nivel local. Es por esto que no cabría dudar que pronto llegue una cuarta entrega.
En cambio, Madurez es la mejor de las tres –apoyada en las imponentes actuaciones de Carlo Verdone y Donatella Finocchiaro–, la más delirante, la más absurda, que cuenta la historia de un popular periodista de televisión que se ve acosado de la noche a la mañana (en una suerte de homenaje o parodia a Atracción fatal) por una sexy demente que se encargará de desbaratarle la vida por completo.
La historia que cierra la película se llama Tercera edad y tiene sus buenas risas también. Es la protagonizada por Robert De Niro y Monica Belucci, así que no se dejen engañar por los carteles: hay que esperar hora y media para encontrar a los actores más populares que protagonizarán una historia de menos de 40 minutos, a la par de los demás, sin mayor destaque.
Relata el sorpresivo romance de un veterano profesor estadounidense con la hija de un amigo, unos 30 años más joven. Esta cierra de manera más tradicional y previsible, pero se apoya lógicamente en su elenco. De Niro está muy bien y Belucci es como el vino, solo se pone mejor con los años.
Cualquiera que vaya a ver Las edades del amor sabe muy bien qué tipo de película lo espera. La comedia romántica más tradicional, estandarizada incluso de manual, con su cuota de momentos emotivos y personajes enamoradizos. Pero lo que distingue a este filme italiano de propuestas hollywoodenses son los estallidos de humor descontrolado, inesperado, que arrancan por momentos carcajadas y la tornan infinitamente más interesante o valiosa que otras propuestas de producción masiva, amén de mostrar tranquilamente varios desnudos y escenas de sexo alejadas de la pacatería estadounidense.
No está para nada mal como propuesta de ida al cine en pareja, se disfruta como comedia ligera y liviana, muy efectiva, que avanza firmemente a pesar de una quizá excesiva duración (125 minutos).